Definiendo “Left Libertarianism” por Wally Conger.

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Traigo aquí un texto de Wally Conger, destacado militante y pensador agorista y una de las figuras importantes en la Alliance of Libertarian Left. Es una entrada de su interesante blog: “Out of step”, de obligada consulta para quien guste de estos temas.

Una visión personal de como entiende él el concepto libertarian left, término que incluye a anarquistas individualistas, agoristas, mutualistas, voluntaristas e incluso socialistas voluntarios.

Cualquier error en la traducción es achacable a mi persona.

Sin más:

 

 

DEFINIENDO “LEFT LIBERTARIANISM”

 

La blogosfera ha producido algunas interesantes discusiones en los días pasados sobre qué es izquierda y que es derecha en el cosmos libertario.

BW Richardson, se pregunta, por ejemplo, si todos podemos ser ambidiestros. Qué es izquierda y qué es derecha parece cambiar con el tiempo, escribe. Quizá todos somos ambidiestros al final. El verdadero y eterno tema parece ser el individuo frente al estado. Voy a confiar en la persona cercana a mí en lugar de en la amorfa burocracia en todo momento. El post de Richardson es terrible y les recomiendo leerlo.

 

            Mientras tanto, Roderick T. Long, editor del Journal of Libertarian Studies, responde a la pregunta de por qué se define a si mismo como un Left Libertarian. Consultar directamente su post por la variedad de enlaces existentes:

            “En primer lugar, en muchas de las cuestiones sobre las que los libertarios mainstream se encuentran divididos, yo la termino en el lado izquierdo del asunto: anarquista, anti militarista, anti propiedad intelectual, contra el castigo y por consiguiente contra la pena de muerte, contra las grandes corporaciones, pro inmigración, pro aborto, pro secularización, pro derechos gays etc.

 

            Pero más allá de eso comparto muchas de las inquietudes culturales izquierdistas que no se ven en la actualidad como temas libertarios (aunque históricamente lo fueron) como una preocupación por el empobrecimiento de los trabajadores y la oposición a la supremacía del sexo masculino.

 

            Además, creo que la raza y el género son, en gran parte, construcciones sociales; reconozco la existencia de formas de opresión no estatales (aún cuando no defiendo el estatismo como solución); he tenido palabras amables para el multiculturalismo, el postmodernismo, la corrección política, el ambientalismo y la propiedad colectiva; y considero al libertarismo como firmemente enraizado en el igualitarismo.

 

            Sin embargo, para todos soy un Rothbardiano ortodoxo al 90% sobre la teoría de los derechos y la economía. (De hecho a veces me defino a mí mismo como un Rothbardiano de izquierdas, aunque no específicamente en el sentido de Konkin en esta expresión). Mientras que extraigo mucha inspiración de los autodenominados socialistas voluntarios  como Benjamin Tucker no estoy en absoluto atraído por las limitaciones tuckeritas sobre la propiedad privada de la tierra (dejando al margen a los georgistas); no busco la eliminación del trabajo asalariado (aunque me gustaría ver más cooperativas de trabajadores disponibles como una alternativa competitiva); no acepto los derechos de los animales (aunque creo que tenemos serias obligaciones morales con ellos); y no tengo paciencia con el relativismo filosófico y/o materialismo que a veces se encuentra en la izquierda académica”.

 

            En respuesta a Long, James Leroy Wilson añade algunos puntos a su percepción de la izquierda libertaria.

Si la lucha se define como la libertad frente a la igualdad yo siempre estaría a favor de la libertad y caería en la derecha por eso. Pero debatir eso es similar a debatir entre esclavitud contra jerarquía

 

            “La libertad y la igualdad están en el mismo lado, la izquierda. Ambas están en contra de la jerarquía jurídicamente protegida. Libertad frente a coacción, igualdad frente a jerarquía, de cualquier manera que se enuncie es la misma batalla. Una libertad igualitaria es la única forma verdadera de libertad, y la única forma deseable de igualdad”.

 

            Adoro toda esta discusión filosófica sobre etiquetas políticas. Realmente me encanta, pero mis razones para contarme entre los libertarios de izquierda son mucho más simples.

 

            Soy de izquierdas porque estoy de acuerdo con las definiciones de Karl Hess de izquierda y derecha, que amplió las definiciones de Murray Rothbard de los años 60.

 

            Soy de izquierdas porque creo que históricamente la izquierda se remontó primero a nuestros antepasados liberales clásicos lo que a menudo significa anti-stablishment y oposición.

 

            Soy de izquierdas porque todos mis ancestros políticos, incluyendo HL Mencken, Albert Jay Nock, John T. Flynn, Randolph Bourne, y George Orwell son todos hombres de izquierda.

 

            Y por último soy de izquierda porque George W. Bush, William F. Buckley, Jr., Charles Krauthammer, Rush Limbaugh, Robert Novak, y Sean Hannity (algunas de las prima donna del movimiento neocon. Nota del traductor.) son hombres de la derecha.

Brad Edmonds. Aboliendo el estado. Quinta entrega.

Esta quinta entrega de la saga está centrada en la persuasión tendente a reducir el impacto negativo que tienen las ideas antiestatistas en el común de la gente, gracias a siglos de propaganda y lavado de cerebros en iglesias estatales y escuelas públicas.Sirva como pequeño manual de actuación en la vida diaria, plagada de conversaciones con las personas de nuestro entorno y donde la posibilidad de ir mellando, golpe a golpe, la fe en el estado total es infinita y donde cada semilla de duda sembrada en la mente de los serviles es un potencial abolicionista en el futuro.

Sin más:

 

 

 Cómo persuadir a los demás de la necesidad de abolir el Estado

“Todos podemos ayudar mediante la práctica del arte de la persuasión de la gente con la que discrepamos. Por supuesto, cuando nos equivocamos en algo, también necesitamos reconocerlo –esto requiere imparcialidad emocional y habilidad de razonar, y desafortunadamente, depende también del conocimiento y de las habilidades comunicadoras de la otra persona. Pero incluso cuando los hechos y la lógica están de nuestra parte, aún hemos de permanecer alerta. Nunca es sencillo para alguien considerar una opinión opuesta, así que se necesitan gran habilidad para que cuaje en la otra persona. Tal habilidad puede ser convincente, así como lo fueron algunos tipos con mensajes repugnantes –Hitler, Jim Jones y otros son ejemplos de ello.

Tanto los hechos como la razón están de parte de la abolición del Estado, pero los estatalistas están demasiado atados al tópico y creen en demasiadas falacias, como la de que la Guerra Civil fue diferente que la Revolución Americana o que el Estado debería prohibir ciertos tipos de droga. Durante la discusión las palabras inundan la conversación, la gente se emociona y nadie puede llegar a la correcta persuasión.

Las reglas básicas: Utilice siempre la honestidad, la amabilidad, la generosidad e incluso el humor. Estas cosas parecen obvias, pero es fácil errar durante una discusión. Si alguien dice algo absurdo, está creando una oportunidad para que sea amable –“ésa es una opinión compartida por mucha gente” es una buena respuesta- mejor que un igual de amable pero deshonesto “ése es un buen punto”. Si alguien le insulta, una táctica válida que puede calmar las aguas es “Puede que sea o no sea verdad el hecho de que sea un pirado pero al menos no estoy hablando sobre si deberíamos o no bombardear Eslovenia”. Y si usted es más brillante que su oponente, es mejor no hacer esto muy perceptible. Ésta es la parte generosa; centrada en los datos y principios, y le hace a su oponente razonar sobre sus propias conclusiones. Hágale sentir inteligente. La mejor forma de guardar el interés por usted es haciéndose relacionar con un aumento del autoestima de su oponente.

A la gente le encanta hablar sobre si misma, así que háblele a su oponente de él. Cuando después le ofrezca soluciones liberales para temas que le impacten, puede adaptarlas a sus situaciones personales. De esta manera usted ha conseguido que le tenga cariño, le ha hecho pensar que es usted un gran conversador (porque tuvo una oportunidad para hablar sobre él); y le ha dado ideas que le parecen plausibles, llegando de esa manera a su mente.

¿Son estas tácticas taimadas o manipuladoras? Ciertamente lo son, así como otras tantas acciones que realizamos con otras personas durante el día. A veces nos damos cuenta de que lo estamos haciendo, otras no. La verdad es que la honestidad, la bondad, la generosidad y la templaza emocional sean manipuladoras o no, confeccionan el comportamiento moral apropiado en estos casos. Hacer que alguien se sienta mejor mientras le abres la mente a opciones que nunca había considerado, con las que nunca antes se había enfrentado, es algo positivo. La manipulación es algo malo cuando se lleva a cabo como táctica dañina y deshonesta o cuando uno tiene fines que entran en conflicto con el bienestar su oponente.

Es importante que persuada. Cuantas más personas enamoradas del Estado encuentre, mejor estaremos todos si cambian de posición: Así cómo Billy O’Reilly u otros bombarderos felices neocón racionalizan la matanza de niños en Irak o Afganistán; “Los individuos son en última instancia responsables de sus respectivos Estados.”

Nadie ha mostrado tanto la amabilidad de mostrar el caso de la abolición del Estado coactivo como Mary Ruwart. En su libro “Curando el mundo en una era de agresión”, escrito hace diez años pero revisado con nuevos datos en 2003, la Dr. Ruwart nos provee de brillantes ejemplos de privatización, desde las carreteras hasta la medicina o la policía; y también específicos ejemplos de los errores del Gobierno de USA y sus crímenes, y por supuesto todo ello bien documentado. Más allá de esto, Ruwart hace un excelente trabajo explicando las razones básicas de por qué el Estado siempre yerra –el libro no es una mera tabla de triunfos privados y errores estatales. [La edición de 1993 se puede descargar libremente acá.]

Si usted ha leído a Rothbard, Hoppe, Benson, Mises y otros autores semejantes, no encontrará en Ruwart nada nuevo en el ámbito teórico; para los liberales ilustrados, el libro es más que nada útil por los datos y ejemplos, contándose por cientos. La parte más usada en mi caso es la bibliografía. El libro es brillante en su llamamiento a los izquierdistas y a aquellos nuevos en teoría liberal. Ruwart utiliza terminología similar a la compasión, y apela a los ungidos estatistas que pretenden encontrar la solución de la pobreza en la redistribución de ricos a pobres, que creen que un buen plan sanitario surge cuando el Estado se encarga de ello, y demás supercherías. Cuanto más izquierdista sea el lector, más directo y persuasivo será este libro.

Además, yendo aún más lejos, Ruwart culpa directamente al lector, aunque siempre con respeto, por utilizar la fuerza del Estado para repeler cualquier enfermedad social. Este recurso es utilizado en cada capítulo del libro, y cada uno de ellos recoge todos los compromisos del Estado. El libro está dirigido sobre todo a aquellos que necesitan convencimiento. Ruwart comparte aquella frase de Billy O’Reilly de que los individuos al final son los únicos responsables de su Estado. A diferencia de O’Reilly, Ruwart muestra por qué, nosotros, gente normal, tenemos las herramientas y la responsabilidad de terminar con el Estado. Incluso su libro contiene un capítulo sobre cómo comenzar en la labor.

En un cordial y comprensivo tono, Ruwart presenta al Estado y a todos aquellos que utilizan la violencia para solucionar los problemas sociales como los auténticos agresores. Es amable, generosa, no ataca a los lectores y no escribe en clave petulante. Este libro sería un excelente regalo para alguien que actualmente crea en el Estado.

¡Ahora, ve a persuadir a alguien!

Apéndice: Escribí recientemente en relación a las propuestas sobre cómo las carreteras privadas podrían funcionar, y en ese momento utilicé varias ideas que actualmente están en uso, pero he de decir que ciertamente el mercado generaría otras aún mejores que las imaginé. Los lectores comprobarán que no me equivoco. Primero, la mayoría de las carreteras privadas probablemente no cobrarían un peaje. Las calles en zonas de negocios serían mantenidas por los comerciantes de la zona, quienes tendrían un gran incentivo en mantener en perfectas condiciones las carreteras y dejar libre paso. Las zonas residenciales serían menos frecuentadas y los residentes tendrían un incentivo para cargar peajes. Segundo, en relación a la privacidad, mencioné que el mercado se encargaría de indicar si mediante un sistema de facturas la posición de un supuesto criminal es revelada. El mercado tiene actualmente una solución mejor, en forma de cheque digital, similar a una tarjeta prepago de larga distancia. Los propietarios de carreteras y los sistemas de gestión transaccional nunca sabrían quién es usted. La tecnología ya está en uso.”

 

Nota: Todos los artículos de la saga traducidos por Fernando Barrera López de Lacalle

Deja los Estados Unidos si puedes: Wendy Mc Elroy

 

Traigo aquí un artículo que me parece de lo más oportuno ya que llevo dándole vueltas a esta idea hace años.

La larga marcha de los Estados Unidos hacia la tiranía perfecta, que ya no podrá ser debido a la importancia de los medios y la opinión pública, algo brutal y primitivo a lo Stalin o la Alemania Nazi, sino que gracias a la tecnología, las leyes de excepción, las luchas contra la droga y el terrorismo irán dejando la libertad en algo meramente formal (usando terminología marxista) donde se sucederán elecciones periódicas y existirá una ficticia separación y control de poderes pero la realidad será un estado gigantesto y totalmente invasivo con el individuo y su manera de entender y encaminar su propia vida.

 

La autora es Wendy Mc Elroy, una feminista radicalmente individualista y libertaria americana, en contraste con el movimiento feminista apesebrado, borrego y sectario que gastamos por estos lares.

 

Es una traducción libre y apresurada  por lo que ruego disculpas por los errores que se pudieran haber cometido pero el sentido del texto se mantiene intacto.

Sin más:

 

DEJA LOS ESTADOS UNIDOS SI PUEDES.

 

Es tiempo para usted y su familia y la seguridad de sus riquezas salir de las fronteras de Estados Unidos. América se ha convertido en un estado policial que se mueve rápidamente hacia la vigilancia total y, a la manera típicamente americana, la sociedad resultante será, con seguridad la mejor y más grande tiranía del mundo.

 

Haga sus planes ahora, mientras aún existan oportunidades de poner su patrimonio fuera del alcance de la voracidad de las autoridades porque esa puerta de la oportunidad puede ser cerrada en su cara en un futuro cercano. No se trata simplemente de que el gobierno a todos los niveles esté hambriento del cash que detrae de los impuestos de propiedad y, por eso, robarán y confiscarán a mansalva. Son muchos los factores que apuntan hacia el aumento hacia el Estado Total, que destruirá vuestra libertad, vuestro futuro y las vidas de aquellos que resistan.

 

Leo alrededor de 12 fuentes de noticias diariamente, desde la extrema izquierda a la derecha religiosa; mes a mes hay un dramático incremento de reportajes sobre brutalidad policial, vigilancia gubernamental, medidas enérgicas, control de la vida cotidiana hasta extremos como con que aceite puede usted cocinar…Y parece haber muy poca oposición a la llegada del totalitarismo. Tal vez la avalancha de opresión es demasiado abrumadora y ha provocado una parálisis general; a veces, esa es mi reacción. Pero sobre todo, creo que la gente está centrada en la supervivencia financiera o en realidad aplaude el Estado Total. Incluso aquellos que piensan estar entre los que creen en la libertad se encuentran entre los que aplauden porque toman las justificaciones que se les ofrecen sobre la aniquilación de las libertades civiles. Por ejemplo, considerad sólo uno de los increíbles y más exitosos asaltos contra las garantías procesales y las libertades de todos nosotros; en el nombre de la defensa de mujeres y niños, la campaña contra los delincuentes sexuales ha creado una clase de “intocables” en la desclasada América—gente a la que el gobierno le dice donde vivir, como vivir, que sitios pueden visitar, etc. En nombre de nobles objetivos el gobierno ha borrado la idea de cumplir un tiempo de condena en la cárcel (que solía ser llamado pagar su deuda a la sociedad) y, en su lugar, creó la idea de sentencias indefinidas y penas perpetuas. Pero el establecimiento de este sistema de castas es sólo un aspecto del salvaje descenso hacia la tiranía.

 

La mayor de las preocupaciones es que todo esto ha ocurrido antes del colapso económico de los Estados Unidos, el cual creo que acaecerá en un futuro cercano. (El “timing” dependerá en cierta medida de cuando demasiados extranjeros poseedores de dólares se deshagan de ellos en América.) Espero una severa depresión que se desarrollará en los próximos años. Y nada, nada, nada estimula el crecimiento del estado tanto como gente asustada y hambrienta/sin hogar. Una población entera puede acudir a un líder tanto como un niño hacia un padre…y por la misma razón: para sentirse seguros.

 

Si a la depresión económica añadimos la convergencia de estado policial con una sociedad hipervigilada, entonces, honestamente no se que sucederá. Pero si se que usted no querrá estar ahí para averiguarlo. No se dejen engañar por aquellos que dicen “pero América tiene una fuerte tradición de libertad para que esto suceda.” Los alemanes anteriores al nazismo pensaban que su cultura era demasiado sofisticada para permitir el triunfo del barbarismo. Dejad (los Estados Unidos).

Va de libros

Dos nuevas adquisiciones para la biblioteca, via Amazon.

KEVIN CARSON: Studies in Mutualist Political Economy

SAM KONKIN: New Libertarian Manifesto and Agorist Class Theory

Agorismo: Anarquismo de mercado revolucionario

Traigo aquí, después de mucho tiempo sin publicar nada, este artículo publicado en la Anarchopedia por lo didáctico y lo clarificador sobre esta desconocida teoría pero que tanto da que hablar en los pequeños círculos libertarios.

Estamos en proceso de terminar con la traducción del “New Libertarian Manifesto” de Samuel Konkin para publicarlo en el blog Agorista colectivo que es la piedra angular sobre la que se construye este edificio.

Sin más.

 

 

 

El agorismo es una escuela anarquista basada en el concepto de “ágora”, un espacio o red comercial autónoma, que promueve la propiedad privada y el comercio libre sin coacción ni fraude y que visualiza el emprendimiento empresarial como forma de acción directa.[1][2] Su enfoque emprendedor va desde la defensa de la propiedad e iniciativa privada hacia el respaldo del mercado negro (y gris) como método revolucionario y la promoción de los emprendedores como nueva clase social.

Su teoría sobre la revolución y la clase social evoluciona desde la teoría de la propiedad ancap,[3][4] promoviendo el surgimiento desde abajo de empresas privadas por medios netamente privados, con negocios independientes del orden político, y provee un marco teórico para una innovadora redistribución de la propiedad a través de una forma radical de mercado libre que busca eliminar el proletariado como clase, convirtiendo a los trabajadores en empresarios radicales.

Tabla de contenidos

 

1 Léxico

Léxico

Los agoristas son notorios por sus conceptos que intentan ser más acordes con un nuevo enfoque emprendedor[5] sobre temas económico-políticos, de allí conceptos propios como emprendetoriado, contraeconomía, ágora, entre otros.[6]

Ágora

Ejes del ágora económica:

  • Empresa privada y comercio libre
  • Negocios independientes e ilegales
  • Economía de grupos de emprendedores
  • Responsabilidad comercial personalizada

El concepto de ágora viene del griego “agora”, que significa “espacio abierto”, que era un lugar abierto para las reuniones y el comercio en las ciudades-Estado de la antigua Grecia. El sentido que da el agorismo de ágora es “espacio de mercado abierto” donde los proveedores ofrecen sus bienes y servicios y se ponen de acuerdo con los clientes. Según Robert LeFevre es un modelo de relaciones económicas donde las relaciones contractuales suplantan las relaciones de poder, en que casi cada uno es un autoempleado, existiendo redes de emprendedores relacionados entre ellos por el comercio, con negocios de responsabilidad personalizada.

Bajo las instituciones agóricas casi todo el mundo trabaja por cuenta propia. En lugar de la corporación existen grandes grupos de emprendedores relacionados por el comercio, no por la autoridad. Cada uno vende, no su tiempo, sino lo que su tiempo produce.

 
En el ágora los emprendedores interactúan entre sí por ser lo óptimo en el mercado, desarrollando una red comercial en la que venden su productividad, y donde sus instituciones son acuerdos. Se produce una combinación entre contratación individual y autoempleo, e incluso propiedad cooperativa voluntaria. El éxito en el ágora sólo surge por medios privados, ajenos a la política. El resultado, una economía popular de propietarios radicales.

Contraeconomía y revolución

El agorismo es anarquismo privatista con una estrategia revolucionaria de mercado. Su estrategia prima los medios económicos por lo que favorece las empresas independientes del poder político, incluyendo la contraeconomía. Ésta significa simplemente mover recursos y esfuerzos a actividades comerciales autónomas de mercado negro y gris no violento para mantenerse a uno mismo.[7] El mercado gris es el mercado voluntario de bienes legales y servicios prestados ilegalmente (en violación de los reglamentos o los impuestos), el mercado negro es el mercado voluntario de bienes y servicios ilegales. La contraeconomía es “la suma de toda la acción humana no-agresiva, que está prohibida por el Estado”, para usar una definición de la literatura agorista. Esto es que viven libres.

Para el agorista hacer o defender negocios independientes del poder político incluye aquellos ilegales (o semiilegales) que no agredan ni estafen a nadie y generar ganancias de ello como estrategia para acabar con los monopolios privados y estatales. Argumentan que ser empresario ilegal es arriesgar y arriesgar es lo que hace un empresario y que si la economía regulada es legal, entonces la economía libre incluye la ilegal. Esta liberación puede darse a manera de una especie avanzada de economía informal, más creativa y especializada; que al liberar genere también rentabilidad.[8]

Empresas revolucionarias

Además, como el la red de mercado “negro” crece, el Estado pierde más y más de su financiación. También pierde mucho de su apoyo, ya que la gente se educa indirectamente a través del ejercicio de la libre mercado, y aún más personas se unirán. Llegado a un cierto tamaño, la demanda de otros tipos de servicios hace que las personas ofrezcan cosas como: como la contraeconomía no será sin conflicto, los servicios de arbitraje, a fin de resolver controversias de la manera más eficiente, seguros y servicios de protección, a fin de que los participantes de la red no arriesguen sus objetos de valor; mercado bursátil, para obtener capital de inversión, y así sucesivamente.[9]

El agorismo es anarquismo de mercado revolucionario.

En una sociedad anarquista de mercado, la función positiva del derecho y la seguridad será proporcionada por instituciones de mercado, no por instituciones políticas. Los agoristas reconocen, por tanto, que estas instituciones no se pueden desarrollar a través de la reforma política. En cambio, vendrán como resultado de los procesos de mercado.

Como el gobierno es el bandidaje, la revolución culmina en la supresión del gobierno por acción de los proveedores de mercado de seguridad y derecho. La demanda del mercado para los proveedores de servicios de este tipo es lo que dará lugar a su aparición. Desarrollo de la demanda que vendrá del crecimiento económico en el sector de la economía que rehuye expresamente la intervención del Estado (y, por tanto, no puede cambiar al Estado de su función de proveedor monopólico de seguridad y derecho). Ese sector de la economía es la contraeconomía, mercado negro y gris.

 
La contraeconomía todavía no es lo suficientemente grande o evidente para que la protección y justicia no-estatales pasen a ser una empresa muy rentable, debido a la economía de escala. El sistema de justicia no-estatal no se forma hasta que los ingresos de la contraeconomía crezcan lo suficiente para que tal servicio se pueda ofrecer en una escala lo suficientemente amplia para que pueda respaldarla. Es resumen si el gobierno y su ley coactiva es delincuencia, al ir contra la libertad y la propiedad de las personas, entonces la anarquía es derecho y seguridad voluntarias proporcionadas por empresas de seguridad y arbitraje surgidas desde abajo.

Emprendetoriado y clase social

El agorismo plantea a los emprendedores como clase social emergente, dándole el nombre de emprendetoriado, que en una economía y sociedad libre de autoritarismo debieran surgir ampliamente y suplantar tanto a la burguesía como al proletariado, clases producidas por lo que ellos denominan “capitalismo estatista”. Esto porque en una economía libre proyecta una completa reestructuración de las relaciones comerciales ordinarias, por lo que es necesaria una redifinición del trabajo como búsqueda de innovación y ganancias.[10] El emprendetoriado incluiría la mayor parte de la economía y, al igual que la contraeconomía, surgiría de la iniciativa de emprendedores radicales.

Proyecciones posibles son la flexibilidad entre ser empleador y empleado y cambiar la dinámica a modo de contratantes independientes y ampliar el acceso al autoempleo y diversificar los negocios. El objetivo son asociaciones humanas donde las relaciones entre personas sean pactos e intercambios voluntarios, sustituyendo las relaciones político-institucionales de naturaleza coactiva por relaciones económico-comerciales de naturaleza voluntaria. Así una sociedad de economía agorista sería una de relaciones contractuales antes que una de relaciones de poder.

Algunas características de esta sociedad -libertaria en teoría y de libre mercado en la práctica, denominada agorista, del griego ágora, que significa “mercado abierto”- son rápidas innovaciones en la ciencia, la tecnología, las comunicaciones, el transporte, la producción y la distribución. Un logro complementario puede ser hecho para la rápida innovación y el desarrollo en las artes y las humanidades a la altura del mayor progreso material; también, por ejemplo, el progreso no material sería probable debido a la total libertad en todas las formas no violentas de la expresión artística y la cada vez más rápida y completa comunicación de la misma a voluntad de los receptores. La literatura libertaria que ensalza estos beneficios de la libertad ya es amplia y crece rápidamente.

 
Para los agoristas la lucha de clases es un hecho, pero que debe ser replanteado; es decir ésta existe pero entre las clases políticas y las clases productivas.[11] Las primeras son la élite y existen por el poder político, su influencia o favor, en cambio las productivas surgen netamente de la generación de valor económico sin influencia política, sean empleadores o empleados. Entre las empresas que son parte de la clase política están la banca especulativa, terratenientes, complejo industrial-militar y demás monopolios u oligopolios.

Tres tipos de capitalistas

La preferencia agorista por el término “mercado libre” no está limitada por las implicaciones del término capitalismo. Donde los anarcocapitalistas generalmente se refieren al libre mercado como capitalismo, los agoristas hacen la siguiente distinción en tres partes, según su legitimidad, entre el “capitalismo” surgido gracias al Estado y una economía voluntaria y legítima de propiedad privada y comercio libre.

emprendedor[12] o capitalista de aventura capitalista no estatista capitalista pro-estatista
(bueno) (neutral) (malo)
innovador, arriesgador, productor; la fuerza de un mercado libre dueños de capital, no necesariamente enterados ideológicamente; “relativamente autómatas no innovadores” “el mal principal en el reino político”

Consideran que liberales y marxistas suelen incluir a todos en un mismo grupo, deviniendo así las confusiones.[13] En este sentido los agoristas hacen diferencias entre tipos de propiedad privada según su origen, entre legítimas (por medios económicos) e ilegítimas (por medios políticos). Así los agoristas asocian su concepto de legitimidad-ilegitimidad de la propiedad al de los privilegios de las clases (pro)políticas, siendo libres de ignorar los títulos de propiedad fraudulentos de los capitalistas aliados del Estado.

Los anarcocapitalistas tienden a confundir al innovador (emprendedor) y al capitalista, tanto como los marxoides y los colectivistas crudos lo hacen [….] Es interesante que la victoria progresiva de economía austríaca, en particular en Europa, ha llevado […] a algunos nuevos izquierdistas, al menos, a tomar en serio nuestra reivindicación de que el capitalista y el emprendedor son clases muy diferentes que requieren análisis diferentes […] Los agoristas son rothbardianos estrictos, y yo diría en este caso, aún más rothbardianos que Rothbard, que todavía tenía algunas de las clásicas confusiones en su pensamiento.

 

 

Visión de la propiedad

Los agoristas son anarquistas privatistas puesto que promueven la propiedad privada, el comercio libre y las ganancias adquiridas sin coacción ni fraude. Consideran que los derechos de propiedad son derechos lógicos derivados de la soberanía personal. Los agoristas son privatistas ligeros en el sentido de que hacen diferencias entre tipos de propiedad privada según su origen, ya que en aquellas que consideran legítimas no tienen objeción alguna. En determinados casos consideran válida la propiedad colectiva, si los propietarios individuales consienten a ella por contrato o algún otro acuerdo voluntario mutuo. Son partidarios de la valoración subjetiva de los precios entre los tranzantes. Promueven y sostienen una reconciliación entre las obras de autores tan diferentes como Pierre-Joseph Proudhon y David Friedman en parte reconociendo diferencias terminológicas, la más evidente la palabra “propiedad”.

Piensan que la propiedad privada sobre bienes naturales se puede extender más allá de la posesión bajo el criterio de apropiación original. La propiedad privada, particularmente en los suelos no continuaría infinitamente, sino que lo que se transforma o se usa con alguna capacidad de regular para evitar que sea considerado abandonado. Los agoristas consideran la propiedad intelectual ilegítima, tienden a oponerse a los copyrights y patentes como un monopolio ilegítimo tal como sostuvo Benjamin Tucker.

Al igual que el resto del anarquismo privatista, los agoristas sostienen que todo que aquello que sea útil y necesario puede convertirse en un servicio particular brindado por empresas privadas en un mercado libre sin restricciones monopólicas, lo cual a más de ser voluntario suponen lo hará de alcance popular y de calidad. Estos servicios particulares pueden ser educación, telecomunicaciones, transporte, justicia, seguridad, entre otros y sin límite, con fines lucrativos o no.

Capitalismo estatal-corporativo

Los agoristas ven en las empresas favorecidas por el gobierno un vínculo de la ilegitimidad del Estado con muchos de esos negocios. Creen que las restricciones estatales que limitan la responsabilidad en las empresas, por ejemplo las sociedades anónimas, corrompen esos negocios de tal manera que los gerentes actúan irresponsablemente con los activos de las empresas. Por ejemplo, si esos negocios pagan excesivamente a los ejecutivos y no pueden entonces resolver deudas contractuales, muchas leyes estatales protegen los salarios de aquellos que son responsables de la bancarrota. Los agoristas afirman que la responsabilidad no puede desaparecer o despersonalizarse simplemente por una ley gubernamental y así los negocios legítimos siempre tendrían administradores o dueños que serían responsables personalmente de cualquier acción ejecutada.

Las corporaciones son criaturas del Estado, creadas por él y que tienen dos privilegios que las protegen de las presiones del mercado. En primer lugar, las responsabilidad corporativa por daños a terceros está limitada automáticamente por decreto, y en segundo lugar, la responsabilidad se desplaza de las personas hacia una entidad ficticia. Cada una de las Cadre asume plena responsabilidad de sus actos, aunque la responsabilidad debe ser asegurada.

 
A través de nuestra economía estatal-capitalista, las relaciones económicas privadas han sido forzadas a un modelo autoritario y despersonalizante bastante similar a aquel del paradigma estatista reinante.[14] Empresas que patrocinan la guerra proveyendo a los ejércitos, compradores rebaño en los supermercados en largas líneas de espera para el derecho a comprar sus alimentos, los empleadores y propietarios son cada vez más intrusivos y controladores. Para los agoristas esto sucede en los negocios por las mismas razones que sucede en el gobierno: por el privilegio y la escasez de competencia.[15][16]

Acción política

El (o la) agorista se define como un promotor de la educación y la acción directa, con un enfoque especial en los emprendimientos y la contraeconomía. Los agoristas tienden a oponerse al sufragio y a la participación política puesto que no creen sean los medios más eficaces para expresar las preferencias de los ciudadanos.

Aunque muy similar al anarcocapitalismo, a diferencia del anarcocapitalismo (el agorismo) se opone a la propiedad intelectual. También está explícitamente en contra de la votación y las estrategias parlamentarias y comparten el deseo de la mayoría de los anarquistas individualistas de tener una economía en la que los trabajadores son también propietarios de la empresas en que trabajan.

 
Así, los agoristas presentan una vía emancipadora de anarquismo privatista, que piensan debe brindar soluciones de mercado a los ciudadanos comunes y a los diversos movimientos sociales. Respaldan las libertades personales tanto como las económicas. Ven el agorismo útil tanto para trabajadores como para empresarios.

Origen

Esta escuela anarquista es reciente, surge en el año 1980, del tratado de Samuel Konkin denominado Manifiesto neolibertario.[17] Contiene aportaciones teóricas anarquistas y un trasfondo cultural libertariano por lo que guarda diferencias con la posturas clásicas de ambos; está presente básicamente en los Estados Unidos. Ven en sus ideas una evolución y superación de las de Murray Rothbard calificánse los agoristas como rothbardianos de izquierda o neolibertarios.

Intentan reconciliar el anarcocapitalismo con el (neo)mutualismo[18] e incluso con el resto del socialismo libertario, como el anarcosindicalismo, hasta donde sea posible.[19]Entre los agoristas más conocidos se encuentran Samuel Konkin, Neil Schulman, Wally Conger, Brad Spangler, William Gillis, Per Bylund.

En la ficción

El escritor de ciencia ficción J. Neil Schulman, y editor de Konkin, promocionó las ideas agoristas en su novela Alongside Night de 1979, que recibió el premio Hall of Fame en 1989.[20]

Cuarta entrega de la serie sobre la abolición del Estado de Brad Edmonds.

Después de unas primeras entregas más centradas en aspectos generales éticos, vamos viendo como podría mejorar la vida en el día a día si eliminaramos al monstruo burocrático, criminal y torpe en el que ha devenido el estado del bienestar.

A pesar de controlar casi la mitad del P.I.B. su ineficiencia es manifiesta por la misma razón precisamente que señalaron Mises y Hayek en su formulación del teorema sobre la imposibilidad del socialismo:

La incapacidad de un órgano planificador central de hacerse con toda la información necesaria para asignar recursos y emprender acciones sin un sistema de precios libre de interferencias que son la mejor guía de las necesidades de los ciudadanos.

Cuanto más se avanza en intervencionismo más nos acercamos al colapso y la némesis totalitaria como podemos ver en el contraste entre el moribundo sistema europeo y el algo menos socialista (y por tanto algo más libre y dinámico) sistema americano.

Hemos ido pasando de una oposición basada en la ética del derecho natural a otra centrada en aspectos utilitarios, visiones que pueden y deben ser complementarias en la lucha por construir una teoría de la Libertad.

Sin más, os dejo con el maestro.

Abolir el Estado mejora las carreteras
(Abolishing Government Improves the Roads)

Mire en el reverso de su tarjeta bancaria o de débito. Mire también en la de crédito. Quienquiera que sea su banco, en el reverso de la tarjeta verá los logotipos de otras entidades – Cirrus, Plus, quizás otras. Cirrus es un sistema de gestión bancaria de Mastercard; Plus es de Visa; así hay muchas. Existe cooperación entre compañías, y los gerentes de redes son independientes. Por ejemplo, las tarjetas de débito de Visa tienen un logotipo de Cirrus en su reverso.

Esto significa que usted puede usar su tarjeta de débito obtenida en pequeño banco local con tres sucursales para obtener dinero en efectivo de un cajero a lo largo de todo el país. Sí, cada banco le carga uno o dos dólares de comisión. Deben hacerlo. Un solo cajero cuesta 100.000 dólares, cuesta dinero mantenerlo y administrarlo (empleados tienen que poner dinero en él, y retirarlo a diario), y les cuesta a los bancos propietarios alquilar Cirrus para que circule el dinero.

Más importante es lo que aprehendemos de las habilidades del mercado. Una de las objeciones a la privatización de las carreteras es que tendríamos que parar en un peaje en cada cruce. Un viaje de cinco minutos al supermercado requeriría, para mí, tres peajes, 75 centavos, y llegarían a convertirse en ocho minutos, si tenemos en cuenta dicha objeción. Pero esto no es así, y he aquí el porqué:

Nuestro tiempo está valorado en peniques. Cirrus y Pulse nos cargarían, conjeturando en exageración, tres o cuatro dólares por proveernos de cintas magnéticas codificadas para nuestros coches. Maquinas instaladas sobre las carreteras, o sensores bajo el pavimento, contabilizarían sus desplazamientos. La información se transmitiría a Cirrus y a Pulse, y de ellas a sus proveedores de carreteras. Podría contratar el servicio en bonos de tres o cuatro meses, dependiendo de los medios de su proveedor. Algunos propietarios de carreteras, en los bosques, seguirían teniendo garitos de peaje, lo cual funcionaría a las mil maravillas – menos tráfico y un ritmo de vida más sosegado hacen que no sea un problema de gran importancia. Uso peajes a veces en Atlanta, y el retraso sólo es de unos pocos segundos.

No piense que sus gastos saldrían disparados, recuerde que las empresas privadas, las cuales tienen que satisfacer a los consumidores para permanecer en el comercio, proveen todo a mejor calidad y menor precio que el Estado, sin la repugnante inyección moralista de forzar a la gente a pagar aquello que no desea utilizar. El precio que usted paga por la gasolina probablemente contiene 50 céntimos por galón de impuestos para sufragar la carretera y su mantenimiento. Esto significa que, actualmente, estoy pagando unos 25 o 35 dólares mensuales por el uso de las carreteras. Con su privatización, los costes con total seguridad bajarían considerablemente. Esto ocurre siempre que algo es movido de las manos estatales a las privadas.

Hay otros beneficios que seguirían a la privatización de las carreteras. Las carreteras privadas existentes actualmente tienen menos accidentes que las públicas, en parte probablemente porque están mejor mantenidas: Si los constructores de carreteras privadas permiten que permanezcan baches, ganan reputación de tener altos porcentajes de accidentes o realizan reparaciones durante las horas punta de tráfico, deben vérselas con las demandas y con la decantación de la gente por otras carreteras.

La contaminación de los automóviles y su control serían regulados gracias a la privatización de las carreteras. Si la polución aumenta, los individuos residentes cerca de las carreteras contaminantes demandarían al objetivo más obvio: El propietario de la carretera. Estos por consiguiente cobrarían más a aquellos coches que no hubieran pasado una correcta revisión. Las fábricas de automóviles instalarían controles de polución en los coches y anunciarían lo bien que funcionan, como actualmente hacen Toyota y Honda. Lo realizan, pero con las regulaciones de niveles de polución del Estado y diciéndonos que tipos de controladores y de que empresa usar. Sin la interferencia gubernamental los ingenieros serían libres para proveer diferentes tecnologías para reducir costes y mejorar la potencia ofreciendo a la vez motores menos contaminantes. Con el justificante de revisión codificado en su vehículo señalando edad, fabricante y modelo, habría una cláusula separada de polución en su declaración mensual. Los conductores de los nuevos Hondas tendrían un descuento mientras que los de coches antediluvianos pagarían mayores precios que el estándar de los peajes.

¿No es grandioso el mercado? Sólo soy una persona describiendo las previsibles soluciones del mercado; imagine lo eficiente que serían 280 millones de mentes trabajando al unísono.

La realidad continúa proveyendo aparentemente obstáculos en la mente de los estatistas: ¿Qué hay sobre las nuevas carreteras y su dominio legal? De nuevo el mercado viene al rescate. Primero, puesto que las carreteras existen, el comienzo no involucraría más que a los empresarios interesados. (¿A quién pagarían cuando compraran las carreteras? A los acreedores del Estado. Una vez que el Estado vende todas sus tierras, la deuda estará pagada completamente. Incluso de esta manera, los nuevos caminos están siendo construidos en todo momento por los promotores inmobiliarios que compran la tierra y la destinan a los nuevos usos. Ellos construyen nuevas carreteras en su propiedad.

La tierra a través de Estados es barata en algunos sitos y cara en otros. Las anchas rurales interestatales no serían un problema. (Habría alguna correlación entre los peajes y la calidad/congestión). Los precios serían más altos donde los propietarios de la autopista no tengan competencia, y más bajos donde la gente tuviera alternativas. Si los precios de los tramos de autopista suben excesivamente, la gente usará aviones, trenes y autobuses, y de esta forma los propietarios de las autopistas se verán forzados a bajar los precios. (Si piensas que viajas gratis por la autopista, piensa de nuevo; estás pagando por los impuestos de la gasolina uno o dos céntimos por milla actualmente).

Cualquiera que quisiese construir una nueva carretera interestatal tendría el gran obstáculo de comprar tierra que posiblemente abarque cientos de millas. Ampliar y ensanchar las carreteras existentes seria más viable. En Los Ángeles y otras ciudades grandes donde el tráfico está constantemente entorpecido, los dueños de las pistas tendrían, estarían incentivados, y tendrían los suficientes fondos monetarios para comprar la tierra adyacente a las carreteras para que se puedan ensanchar. Los dueños también tendrían motivo para mejorar los intercambios, tal como el Spaghetti Junction en Atlanta. Las pistas, en general, mejorarían. (Yo le entreviste a un ingeniero de pistas hace unos años y me dijo que el diseño circular en las entradas cambia de radio a propósito, lo cual se caracteriza por tener que constantemente mover el volante, para “mantener alerta al conductor”. ¿Quien de nosotros tiene problemas concentrándose durante quince segundos?)

Si no hubiésemos tenido el forzoso gobierno de los últimos 200 años, ¿podría haber surgido el sistema interestatal? No sabemos ni nos interesa. Sin un sistema interestatal, podríamos estar seguros de que igualmente tendríamos el comercio y quizás hasta bastante más (cuando se construyeron los ferrocarriles, financiados en parte mediante subsidios estatales, bastante tierra entre las costas no fue apropiada y por lo tanto se mantuvo disponible para su uso. Hoy en día seguiría disponible si no fuera por el gobierno). Tenemos lo que tenemos. La única manera de mejorar es abolir el gobierno.

La ultima pregunta: ¿Qué hay del asunto de Cirrus, y el resto, sabiendo donde estemos? (Al dueño solamente le interesaría el kilometraje). Los proveedores de servicios garantizarían la privacidad, como lo hacen hoy. En las estaciones gasolineras, donde se usa la tarjeta de crédito, años atrás el número completo de la cuenta se solía imprimir en el recibo. En la gran mayoría, ya no se imprime porque los proveedores de tarjetas de crédito presionaron a los comerciantes a que modificaran sus maquinas. Es verdad, sin embargo, que los proveedores de tarjetas pueden revelar su ubicación a alguna policía privada o agente de compañía de seguro si es que se presenta una evidencia contundente de que usted ha cometido algún crimen; el mercado determinaría si es que las compañías de tarjetas llegarían a hacer eso. Hoy lo hacen. La diferencia es que podría enjuiciar mas fácilmente a la compañía de tarjeta de crédito así como a la agencia que investiga los crímenes que al Estado hoy en día. La mejor manera para mejorar nuestras circunstancias es la de abolir el Estado.

Tercera entrega de la saga sobre la abolición del Estado de Brad Edmonds

Ahora que está caliente el tema de la Estrategia Libertaria, seguimos con la serie de Brad Edmonds para aprovechar la inercia de la discusión pues los temas tratados son similares.

En el menú de Categorías tengo una titulada “El Estado será abolido. Brad Edmonds” donde se podrá acceder a toda la serie porque quiero que estén siempre accesibles para cualquiera que desee consultarlos y no queden sepultados bajo nuevas entradas.

Este es el tercer artículo de una serie de seis y en él se dan consejos prácticos para ir minando el poder del estado. Disfrutadlo.

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Cómo desmantelar el Estado
(
How to Abolish Government)

Los comentaristas libertarios suelen discutir sobre las razones por las cuales el Estado no funciona como debería funcionar. Con el Estado hay muchas cosas que van mal y tantos ejemplos para apuntalarlo, que es sencillo documentar sus errores. Cogemos algo de vehemencia, después, para sugerir soluciones. Gran parte de este anhelo está equivocado pues ya hemos mencionado la solución definitiva repetidamente: Privatizar todo, desde la educación hasta las carreteras. Además, los escritores incurrimos a menudo en la equivocación de suponer que los lectores conocen lo que estamos pensando. Es normalmente el caso de que identificar el problema sería también encontrar la solución, pero no todo el mundo está en la misma onda – la mayoría de la gente (nosotros los escritores incluidos) no se da cuenta de todas las soluciones que ya están disponibles. Por esa razón, en artículos recientes, he linkeado algunos vínculos con buenas bibliografías, y que se refieren a casos concretos; ejemplos de actuales éxitos privados.

Yendo a otra cosa, deduzco que el verdadero problema es cómo conseguir llegar hasta allí. Como ejecutar las soluciones que sugerimos en contra del Estado; cómo lograr finalmente su supresión.

Primero, las buenas noticias: Estoy convencido de que el Estado será abolido (las razones del porqué las dejo para otro artículo), aunque esto tomará algo de tiempo. Por ahora, aquí tenemos algunas labores para acelerar el proceso.

Lo más eficaz que puede hacer es educar a sus hijos en casa. Esto es fácil de decir, pero hacerlo es realmente un gran trabajo. Tiene que hacer planes para vivir de una renta, lo cual asume que hay dos padres en casa. Muchos piensan que el que se queda en casa educando a sus hijos (esperanzadamente la madre) está haciendo un sacrificio. Afortunadamente, esto no es verdad. Las sofisticadas revistas culturales de Nueva York traen últimamente artículos que señalan que las madres con estudios y carrera desean cada vez más estar en casa y muchas de ellas parecen estar tomando la decisión de hacerlo. Es más, la educación en casa es atractiva y compensatoria para ambos padres. Es simplemente más divertida que los vehículos que puede adquirir con la segunda renta (a la vez que paga a alguien con menos talento, motivación y habilidad con el dinero robado a su vecino para adoctrinar a su hijo).

Cuando educa en casa, consigue niños bien educados, amantes de la libertad, autosuficientes y equilibrados, que le harán estar orgulloso, que estarán preparados y dispuestos a cuidar de usted en la senectud. Además se harán cargo del las riendas del mundo (estando capacitados para asegurar que nadie asuma realmente tal control, como hoy las Naciones Unidas intentan). Usted cría adultos articulados, agudos, y hábiles para persuadir a otros de los beneficios de vivir sin el violento Estado.

La educación en casa necesitará una o tres generaciones para provocar un efecto profundo en la sociedad. Afortunadamente, este tipo de educación (homeschooling) ha ido ganando adeptos y popularidad desde la década de los 70, la primera generación educada en estos pilares. El centro de esta generación está ganando actualmente todos los certámenes de matemáticas, literatura y geografía.

Otra cosa que puede hacer, en segundo lugar y a la vez que la educación casera, es competir con el Estado en la provisión de seguridad. Organice su vecindario y contrate como grupo a una empresa de seguridad privada. Si usted es empresario, emprenda su propia firma de seguridad. Es un negocio lo suficientemente grande que algunos Estados lo regulan férreamente. Esto significa que ya hay actualmente un mercado, y muchos son los que saben como iniciar el negocio.(*) Según los opositores izquierdistas de la seguridad privada, actualmente hay más policía privada que pública en los Estados Unidos, y esta primera está creciendo rápidamente. Ahora sería un buen momento para comenzar. La seguridad no es el único área donde puede competir con el Estado, es solamente la más obvia. Carreteras, servicio de bomberos, una escuela privada libertaria… usted decide, usted es el empresario. Competir con el Estado sólo requiere audacia e ingenio, y ya hay muchos emprendedores activos.

Si comprometerse las próximas décadas y años de su vida le parece desalentador, puede hacerlo solamente a ratos. Persuada a quien tenga poder político. Por cuaquiera que sea la razón, a los políticos les impresiona que le manden cartas de verdad más que por cualquier otra cosa. Mande cartas a todos los que le dirijan para cualquier decisión a tomar. Pregúnteles que elección tomar, y déles unas pocas, cortas e inteligentes explicaciones explicándoles el porqué. Por supuesto, siempre ha de decirles que voten de la forma más efectiva para reducir el poder del Estado. Esto requiere a veces exhortarles a votar en la forma que usted no desea, por ejemplo a favor del juego, la prostitución o las drogas. Todo voto dirigido contra la acción del Estado será un voto que aumentará o preservará la libertad, la prosperidad económica, y (lo crean o no) la moralidad pública. Si esto no redunda en un Estado menos fuerte, entonces impélalos a agarrar el toro por los cuernos –invente su propio comando de reducción estatal. Por ejemplo, si su senador en Washington está decidiendo si poner sentencias de diez o veinte años para los traficantes de droga, dígale que necesita escribir en lugar de ello sobre el retorno del poder sobre legislación de droga a los correspondientes Estados federados. Después dígales a sus legisladores estatales que deleguen la función en los condados. Así sucesivamente.

Incluso si le desagrada la idea de participar con el Estado, recuerde que puede decirle a su gobernador que no ponga nuevos impuestos y le votará, lo cual es un paso correcto hacia nuestro objetivo. Él no tiene por qué enterarse de que le estás moviendo en esa dirección para suprimir su empleo, que no le votará, o que no vota a nadie. Sólo necesita creer que le votará la próxima vez. Dentro de 40 años será más fácil desmantelar un Estado con tasas impositivas del 10% de su renta y sin ayudas sociales que abolir un Estado omnipotente como el que tenemos actualmente.

Compre un arma. Asegúrese de que puede usarlas eficaz y cuidadosamente. El mejor entrenamiento para el propietario de un arma se encuentra en el manual de aquella. Cuantas más armas tenemos, más seguros estamos antes los criminales ordinarios, ante la invasión extranjera y ante nuestro propio gobierno. En el caso de que se lo pregunte, la propia información gubernamental muestra como las armas privadas y sus dueños son más inofensivos para los niños y el público en general que las piscinas o la policía estatal.

Adéntrese en organizaciones, o funde la suya. Bucee en la red y encontrará asociaciones libertarias cerca de usted. Hará contactos y encontrará información muy útil. Además, cuando reúne recursos con otros simpatizantes de sus ideas, la educación pública y la implicación llegan a ser más prácticas. Cuando gente enérgica y librepensadora aúna voluntariamente sus fuerzas, puede levantarse una roca más pesada que la que podría una única persona. Y sí, pueden encontrarse algunos anarco-capitalistas extremadamente bien informados en las excursiones del Partido Libertario.

Finalmente, trabaje duro para informarse. Esto hace mucho más eficaz la persuasión de los oponentes. Utilice las bibliografías en LewRockwell.com. Éstas incluyen comentarios para ayudarle a seleccionar los libros que más le interesen, y los comentarios de los lectores en Amazon.com –seleccionando los más valiosos, porque podría no terminarse un libro que hable por debajo de su nivel o por encima de sus capacidades de comprensión. Usted estará capacitado para separar los críticos brillantes de los necios.

Otras cosas que puede hacer dependen ya de su energía e imaginación. Comience su propia web antiestatista. Envíe los artículos de LewRockwell.com a todos sus conocidos. Compre vegetales en mercados libres (o allí donde pueda evitar pagar los impuestos), o plante los suyos. Compre los libros de sus hijos de segunda mano. Existe incluso un mercado de planes de estudios usados (de educación en casa, o homeschooling).

Dense cuenta de que ninguna de estas soluciones sugiere que el Estado pueda ser suprimido de la noche a la mañana. La Revolución Americana (ambas) necesitó años para completarse. La revolución que deseo no requiere charcos de sangre, requiere atraer a las mentes y corazones lejos del lado oscuro, de una vez por todas. Cualquier individuo puede necesitar años para deshacerse del adoctrinamiento estatal que recibió.

Cuando la gente está convencida, educada y habilitada, vendrá con más soluciones; el trabajo estará en curso. Los sociedad anarco-capitalista mundial (también conocida como voluntaria) no sólo es posible, pienso que es inevitable; muchos ya están haciendo lo que he estado mencionando arriba, plantando la semilla del autogobierno en la mente de muchos individuos. Trabaje un día por ello, y permanezca en sintonía.

(*) Que existan algunos significa que podrán ayudarle a emprender su propio negocio. Sabrán que incrementar la visibilidad de sus negocios sólo significa más negocio, incluso dándole la oportunidad de ser uno de sus competidores. Hace tiempo, en un centro comercial había dos tiendas de descuentos de zapatos. Una se quemó. El propietario de la otra le ayudó a reconstruirla, porque la presencia de las dos tiendas incrementaba la visibilidad de la zona de venta de zapatos en el centro comercial. La presencia de un competidor aumentaba las ventas para la tienda no quemada. Cerca de mi casa, tres restaurantes de comida rápida han abierto sin 100 metros de diferencia entre ellos en los últimos seis meses. Tendrá ayuda para iniciar su negocio.

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