Que se marchen: Partido Liberal

Parece que muchos se han caído del caballo ahora con el PP y su líder y se dan afligidos golpes de pecho llorando por el abandono (nunca lo tuvo, ¿no lo ven?) de  la senda liberal por parte del partido en el que militan o con el que simpatizan.

 

El PP es, y siempre ha sido, un partido oportunista sin principios, movido más por el viento de las encuestas que por las ideas o valores propios.

Es el partido de todos los que no votan socialista, desde las marquesas a los alféreces provisionales, pasando por conservadores de toda la vida, democristianos que anclan su visión política en la Doctrina Social de la Iglesia y moderados urbanitas que a lo más que aspiran es a no ser molestados en exceso por el estado y a que sus impuestos sean gestionados lo más correctamente posible.

Es un partido a la contra, pero su carácter no es menos socialista que el de los herederos de Pablo Iglesias.

Defienden un intervencionismo desaforado en la vida del ciudadano, tanto económico como moral. Patética fue la escena de Rajoy en el debate preelectoral con ZP presumiendo de que Madrid construye más vivienda protegida que Andalucía y Cataluña juntas.

Yo soy más socialista que tú, era la coletilla que le faltó anotar.

Socialismo de derechas que sólo puede presumir, y ese es el único  aval que presentan, de gestionar un poco mejor el expolio perpetrado contra el ciudadano.

 

Para este viaje no hacían falta alforjas y a este clavo ardiendo se han agarrado muchos supuestos liberales defensores de la doctrina del mal menor frente a los socialistas. ¿Mal menor?  ja.

 

Me alegra sobremanera la retirada de careta de Rajoy en su discurso contra Aguirre pues ya no caben ingenuidades forzadas ni sobreactuadas rasgadas de vestiduras.

Ahí tenéis al líder de la derecha española tal como es, sin tapujos.

Bendiciendo un partido donde quepan desde la socialdemocracia hasta los herederos de Blas Piñar ha puesto, negro sobre blanco, en claro su apuesta por un modelo de partido de masas sin ideas, amorfo, flexible según sople el viento, caciquil, débil, servil con los poderosos y conservador del anquilosado estado del bienestar.

 

Esa puerta que ha abierto a los “liberales” del PP debería ser tomada por alguien para acabar con la anormalidad que supone que no exista en este país una opción liberal que defienda al ciudadano indefenso frente al estado total, que justifique usando su capacidad de convocatoria y acceso a medios, la lucha del individuo respetuoso de los derechos ajenos pero rebelde a la imposición estatal.

El partido de los heterodoxos, los rebeldes y los individuos explotados frente a los capitalistas proteccionistas y subvencionados, los neoliberales que cierran ojos ante abusos si hay oportunidades de negocio y los aspirantes a vivir del despacho y coche oficial.

 

¿Sería capaz Aguirre de liderar este partido?

Lo dudo mucho porque gasta a manos llenas como los demás, utiliza los medios públicos como altavoz propagandístico como los demás, impone medidas estalinistas como la prohibición de construir más de tres alturas y ático en toda la Comunidad de Madrid, como los demás y lo confía todo a la benevolencia del gobernante como los demás.

Ante eso, la bajada de unas décimas en el tramo autonómico del IRPF, la supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones o una mejor (y mejorable) gestión no suponen más que gotas en el oceano.

Quizá esta disputa entre clanes mafiosos de los partidos sirva para poner en marcha el torrente de libertad que acabe desbordando a este sistema anquilosado, ineficaz, corrupto y criminal o, posiblemente, se quede todo en sendas bravuconadas cara a medir fuerzas en el partido.

 

El tiempo dirá.

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Agorismo: Anarquismo de mercado revolucionario

Traigo aquí, después de mucho tiempo sin publicar nada, este artículo publicado en la Anarchopedia por lo didáctico y lo clarificador sobre esta desconocida teoría pero que tanto da que hablar en los pequeños círculos libertarios.

Estamos en proceso de terminar con la traducción del “New Libertarian Manifesto” de Samuel Konkin para publicarlo en el blog Agorista colectivo que es la piedra angular sobre la que se construye este edificio.

Sin más.

 

 

 

El agorismo es una escuela anarquista basada en el concepto de “ágora”, un espacio o red comercial autónoma, que promueve la propiedad privada y el comercio libre sin coacción ni fraude y que visualiza el emprendimiento empresarial como forma de acción directa.[1][2] Su enfoque emprendedor va desde la defensa de la propiedad e iniciativa privada hacia el respaldo del mercado negro (y gris) como método revolucionario y la promoción de los emprendedores como nueva clase social.

Su teoría sobre la revolución y la clase social evoluciona desde la teoría de la propiedad ancap,[3][4] promoviendo el surgimiento desde abajo de empresas privadas por medios netamente privados, con negocios independientes del orden político, y provee un marco teórico para una innovadora redistribución de la propiedad a través de una forma radical de mercado libre que busca eliminar el proletariado como clase, convirtiendo a los trabajadores en empresarios radicales.

Tabla de contenidos

 

1 Léxico

Léxico

Los agoristas son notorios por sus conceptos que intentan ser más acordes con un nuevo enfoque emprendedor[5] sobre temas económico-políticos, de allí conceptos propios como emprendetoriado, contraeconomía, ágora, entre otros.[6]

Ágora

Ejes del ágora económica:

  • Empresa privada y comercio libre
  • Negocios independientes e ilegales
  • Economía de grupos de emprendedores
  • Responsabilidad comercial personalizada

El concepto de ágora viene del griego “agora”, que significa “espacio abierto”, que era un lugar abierto para las reuniones y el comercio en las ciudades-Estado de la antigua Grecia. El sentido que da el agorismo de ágora es “espacio de mercado abierto” donde los proveedores ofrecen sus bienes y servicios y se ponen de acuerdo con los clientes. Según Robert LeFevre es un modelo de relaciones económicas donde las relaciones contractuales suplantan las relaciones de poder, en que casi cada uno es un autoempleado, existiendo redes de emprendedores relacionados entre ellos por el comercio, con negocios de responsabilidad personalizada.

Bajo las instituciones agóricas casi todo el mundo trabaja por cuenta propia. En lugar de la corporación existen grandes grupos de emprendedores relacionados por el comercio, no por la autoridad. Cada uno vende, no su tiempo, sino lo que su tiempo produce.

 
En el ágora los emprendedores interactúan entre sí por ser lo óptimo en el mercado, desarrollando una red comercial en la que venden su productividad, y donde sus instituciones son acuerdos. Se produce una combinación entre contratación individual y autoempleo, e incluso propiedad cooperativa voluntaria. El éxito en el ágora sólo surge por medios privados, ajenos a la política. El resultado, una economía popular de propietarios radicales.

Contraeconomía y revolución

El agorismo es anarquismo privatista con una estrategia revolucionaria de mercado. Su estrategia prima los medios económicos por lo que favorece las empresas independientes del poder político, incluyendo la contraeconomía. Ésta significa simplemente mover recursos y esfuerzos a actividades comerciales autónomas de mercado negro y gris no violento para mantenerse a uno mismo.[7] El mercado gris es el mercado voluntario de bienes legales y servicios prestados ilegalmente (en violación de los reglamentos o los impuestos), el mercado negro es el mercado voluntario de bienes y servicios ilegales. La contraeconomía es “la suma de toda la acción humana no-agresiva, que está prohibida por el Estado”, para usar una definición de la literatura agorista. Esto es que viven libres.

Para el agorista hacer o defender negocios independientes del poder político incluye aquellos ilegales (o semiilegales) que no agredan ni estafen a nadie y generar ganancias de ello como estrategia para acabar con los monopolios privados y estatales. Argumentan que ser empresario ilegal es arriesgar y arriesgar es lo que hace un empresario y que si la economía regulada es legal, entonces la economía libre incluye la ilegal. Esta liberación puede darse a manera de una especie avanzada de economía informal, más creativa y especializada; que al liberar genere también rentabilidad.[8]

Empresas revolucionarias

Además, como el la red de mercado “negro” crece, el Estado pierde más y más de su financiación. También pierde mucho de su apoyo, ya que la gente se educa indirectamente a través del ejercicio de la libre mercado, y aún más personas se unirán. Llegado a un cierto tamaño, la demanda de otros tipos de servicios hace que las personas ofrezcan cosas como: como la contraeconomía no será sin conflicto, los servicios de arbitraje, a fin de resolver controversias de la manera más eficiente, seguros y servicios de protección, a fin de que los participantes de la red no arriesguen sus objetos de valor; mercado bursátil, para obtener capital de inversión, y así sucesivamente.[9]

El agorismo es anarquismo de mercado revolucionario.

En una sociedad anarquista de mercado, la función positiva del derecho y la seguridad será proporcionada por instituciones de mercado, no por instituciones políticas. Los agoristas reconocen, por tanto, que estas instituciones no se pueden desarrollar a través de la reforma política. En cambio, vendrán como resultado de los procesos de mercado.

Como el gobierno es el bandidaje, la revolución culmina en la supresión del gobierno por acción de los proveedores de mercado de seguridad y derecho. La demanda del mercado para los proveedores de servicios de este tipo es lo que dará lugar a su aparición. Desarrollo de la demanda que vendrá del crecimiento económico en el sector de la economía que rehuye expresamente la intervención del Estado (y, por tanto, no puede cambiar al Estado de su función de proveedor monopólico de seguridad y derecho). Ese sector de la economía es la contraeconomía, mercado negro y gris.

 
La contraeconomía todavía no es lo suficientemente grande o evidente para que la protección y justicia no-estatales pasen a ser una empresa muy rentable, debido a la economía de escala. El sistema de justicia no-estatal no se forma hasta que los ingresos de la contraeconomía crezcan lo suficiente para que tal servicio se pueda ofrecer en una escala lo suficientemente amplia para que pueda respaldarla. Es resumen si el gobierno y su ley coactiva es delincuencia, al ir contra la libertad y la propiedad de las personas, entonces la anarquía es derecho y seguridad voluntarias proporcionadas por empresas de seguridad y arbitraje surgidas desde abajo.

Emprendetoriado y clase social

El agorismo plantea a los emprendedores como clase social emergente, dándole el nombre de emprendetoriado, que en una economía y sociedad libre de autoritarismo debieran surgir ampliamente y suplantar tanto a la burguesía como al proletariado, clases producidas por lo que ellos denominan “capitalismo estatista”. Esto porque en una economía libre proyecta una completa reestructuración de las relaciones comerciales ordinarias, por lo que es necesaria una redifinición del trabajo como búsqueda de innovación y ganancias.[10] El emprendetoriado incluiría la mayor parte de la economía y, al igual que la contraeconomía, surgiría de la iniciativa de emprendedores radicales.

Proyecciones posibles son la flexibilidad entre ser empleador y empleado y cambiar la dinámica a modo de contratantes independientes y ampliar el acceso al autoempleo y diversificar los negocios. El objetivo son asociaciones humanas donde las relaciones entre personas sean pactos e intercambios voluntarios, sustituyendo las relaciones político-institucionales de naturaleza coactiva por relaciones económico-comerciales de naturaleza voluntaria. Así una sociedad de economía agorista sería una de relaciones contractuales antes que una de relaciones de poder.

Algunas características de esta sociedad -libertaria en teoría y de libre mercado en la práctica, denominada agorista, del griego ágora, que significa “mercado abierto”- son rápidas innovaciones en la ciencia, la tecnología, las comunicaciones, el transporte, la producción y la distribución. Un logro complementario puede ser hecho para la rápida innovación y el desarrollo en las artes y las humanidades a la altura del mayor progreso material; también, por ejemplo, el progreso no material sería probable debido a la total libertad en todas las formas no violentas de la expresión artística y la cada vez más rápida y completa comunicación de la misma a voluntad de los receptores. La literatura libertaria que ensalza estos beneficios de la libertad ya es amplia y crece rápidamente.

 
Para los agoristas la lucha de clases es un hecho, pero que debe ser replanteado; es decir ésta existe pero entre las clases políticas y las clases productivas.[11] Las primeras son la élite y existen por el poder político, su influencia o favor, en cambio las productivas surgen netamente de la generación de valor económico sin influencia política, sean empleadores o empleados. Entre las empresas que son parte de la clase política están la banca especulativa, terratenientes, complejo industrial-militar y demás monopolios u oligopolios.

Tres tipos de capitalistas

La preferencia agorista por el término “mercado libre” no está limitada por las implicaciones del término capitalismo. Donde los anarcocapitalistas generalmente se refieren al libre mercado como capitalismo, los agoristas hacen la siguiente distinción en tres partes, según su legitimidad, entre el “capitalismo” surgido gracias al Estado y una economía voluntaria y legítima de propiedad privada y comercio libre.

emprendedor[12] o capitalista de aventura capitalista no estatista capitalista pro-estatista
(bueno) (neutral) (malo)
innovador, arriesgador, productor; la fuerza de un mercado libre dueños de capital, no necesariamente enterados ideológicamente; “relativamente autómatas no innovadores” “el mal principal en el reino político”

Consideran que liberales y marxistas suelen incluir a todos en un mismo grupo, deviniendo así las confusiones.[13] En este sentido los agoristas hacen diferencias entre tipos de propiedad privada según su origen, entre legítimas (por medios económicos) e ilegítimas (por medios políticos). Así los agoristas asocian su concepto de legitimidad-ilegitimidad de la propiedad al de los privilegios de las clases (pro)políticas, siendo libres de ignorar los títulos de propiedad fraudulentos de los capitalistas aliados del Estado.

Los anarcocapitalistas tienden a confundir al innovador (emprendedor) y al capitalista, tanto como los marxoides y los colectivistas crudos lo hacen [….] Es interesante que la victoria progresiva de economía austríaca, en particular en Europa, ha llevado […] a algunos nuevos izquierdistas, al menos, a tomar en serio nuestra reivindicación de que el capitalista y el emprendedor son clases muy diferentes que requieren análisis diferentes […] Los agoristas son rothbardianos estrictos, y yo diría en este caso, aún más rothbardianos que Rothbard, que todavía tenía algunas de las clásicas confusiones en su pensamiento.

 

 

Visión de la propiedad

Los agoristas son anarquistas privatistas puesto que promueven la propiedad privada, el comercio libre y las ganancias adquiridas sin coacción ni fraude. Consideran que los derechos de propiedad son derechos lógicos derivados de la soberanía personal. Los agoristas son privatistas ligeros en el sentido de que hacen diferencias entre tipos de propiedad privada según su origen, ya que en aquellas que consideran legítimas no tienen objeción alguna. En determinados casos consideran válida la propiedad colectiva, si los propietarios individuales consienten a ella por contrato o algún otro acuerdo voluntario mutuo. Son partidarios de la valoración subjetiva de los precios entre los tranzantes. Promueven y sostienen una reconciliación entre las obras de autores tan diferentes como Pierre-Joseph Proudhon y David Friedman en parte reconociendo diferencias terminológicas, la más evidente la palabra “propiedad”.

Piensan que la propiedad privada sobre bienes naturales se puede extender más allá de la posesión bajo el criterio de apropiación original. La propiedad privada, particularmente en los suelos no continuaría infinitamente, sino que lo que se transforma o se usa con alguna capacidad de regular para evitar que sea considerado abandonado. Los agoristas consideran la propiedad intelectual ilegítima, tienden a oponerse a los copyrights y patentes como un monopolio ilegítimo tal como sostuvo Benjamin Tucker.

Al igual que el resto del anarquismo privatista, los agoristas sostienen que todo que aquello que sea útil y necesario puede convertirse en un servicio particular brindado por empresas privadas en un mercado libre sin restricciones monopólicas, lo cual a más de ser voluntario suponen lo hará de alcance popular y de calidad. Estos servicios particulares pueden ser educación, telecomunicaciones, transporte, justicia, seguridad, entre otros y sin límite, con fines lucrativos o no.

Capitalismo estatal-corporativo

Los agoristas ven en las empresas favorecidas por el gobierno un vínculo de la ilegitimidad del Estado con muchos de esos negocios. Creen que las restricciones estatales que limitan la responsabilidad en las empresas, por ejemplo las sociedades anónimas, corrompen esos negocios de tal manera que los gerentes actúan irresponsablemente con los activos de las empresas. Por ejemplo, si esos negocios pagan excesivamente a los ejecutivos y no pueden entonces resolver deudas contractuales, muchas leyes estatales protegen los salarios de aquellos que son responsables de la bancarrota. Los agoristas afirman que la responsabilidad no puede desaparecer o despersonalizarse simplemente por una ley gubernamental y así los negocios legítimos siempre tendrían administradores o dueños que serían responsables personalmente de cualquier acción ejecutada.

Las corporaciones son criaturas del Estado, creadas por él y que tienen dos privilegios que las protegen de las presiones del mercado. En primer lugar, las responsabilidad corporativa por daños a terceros está limitada automáticamente por decreto, y en segundo lugar, la responsabilidad se desplaza de las personas hacia una entidad ficticia. Cada una de las Cadre asume plena responsabilidad de sus actos, aunque la responsabilidad debe ser asegurada.

 
A través de nuestra economía estatal-capitalista, las relaciones económicas privadas han sido forzadas a un modelo autoritario y despersonalizante bastante similar a aquel del paradigma estatista reinante.[14] Empresas que patrocinan la guerra proveyendo a los ejércitos, compradores rebaño en los supermercados en largas líneas de espera para el derecho a comprar sus alimentos, los empleadores y propietarios son cada vez más intrusivos y controladores. Para los agoristas esto sucede en los negocios por las mismas razones que sucede en el gobierno: por el privilegio y la escasez de competencia.[15][16]

Acción política

El (o la) agorista se define como un promotor de la educación y la acción directa, con un enfoque especial en los emprendimientos y la contraeconomía. Los agoristas tienden a oponerse al sufragio y a la participación política puesto que no creen sean los medios más eficaces para expresar las preferencias de los ciudadanos.

Aunque muy similar al anarcocapitalismo, a diferencia del anarcocapitalismo (el agorismo) se opone a la propiedad intelectual. También está explícitamente en contra de la votación y las estrategias parlamentarias y comparten el deseo de la mayoría de los anarquistas individualistas de tener una economía en la que los trabajadores son también propietarios de la empresas en que trabajan.

 
Así, los agoristas presentan una vía emancipadora de anarquismo privatista, que piensan debe brindar soluciones de mercado a los ciudadanos comunes y a los diversos movimientos sociales. Respaldan las libertades personales tanto como las económicas. Ven el agorismo útil tanto para trabajadores como para empresarios.

Origen

Esta escuela anarquista es reciente, surge en el año 1980, del tratado de Samuel Konkin denominado Manifiesto neolibertario.[17] Contiene aportaciones teóricas anarquistas y un trasfondo cultural libertariano por lo que guarda diferencias con la posturas clásicas de ambos; está presente básicamente en los Estados Unidos. Ven en sus ideas una evolución y superación de las de Murray Rothbard calificánse los agoristas como rothbardianos de izquierda o neolibertarios.

Intentan reconciliar el anarcocapitalismo con el (neo)mutualismo[18] e incluso con el resto del socialismo libertario, como el anarcosindicalismo, hasta donde sea posible.[19]Entre los agoristas más conocidos se encuentran Samuel Konkin, Neil Schulman, Wally Conger, Brad Spangler, William Gillis, Per Bylund.

En la ficción

El escritor de ciencia ficción J. Neil Schulman, y editor de Konkin, promocionó las ideas agoristas en su novela Alongside Night de 1979, que recibió el premio Hall of Fame en 1989.[20]