Debate abierto con los Anarco-socialistas

Respondiendo a cuestiones lanzadas por algún amigo anarco-socialista y emplazando a mi tocayo y colega en wordpress de librepensamiento me gustaría lanzarles el guante para conocer qué posibilidad de convivencia y colaboración ven desde su lado con el grupo de personas que abarcamos el espectro ideológico comprendido entre el Anarquismo individualista clásico y el Anarco-capitalismo, donde incluyo propuestas como el mutualismo y el agorismo, sin olvidarnos del liberalismo radical.

Desde este lado de la trinchera, es absolutamente básico e irrenunciable el carácter voluntario y libre de cualquier tipo de asociación o forma de convivencia, siendo el derecho de secesión individual la clave que permita la coexistencia de diversas formas de organización social.

Los comunistas podrían formar sus comunidades donde los medios de producción fueran de la colectividad y un consejo de sabios, vanguardia de la clase obrera o como quieran llamarlo decida qué y en qué medida producir.
Un mundo libre con diferentes maneras de organizarse y con abosoluta libertad de secesión.

Juntos podemos trabajar en la demolición del estado de cosas actual, en esta nueva “guerra de clases” en la que la clase opresora es formada por los que mandan y viven del estado y sus perros guardianes: políticos, funcionarios, policía, empresarios neo-mercantilistas y toda clase de parásitos que viven a costa de los demás, de la clase oprimida.

Pueden estar seguros los anarco-socialistas que en un hipotético escenario futuro como el descrito nadie iniciaría la fuerza contra ellos y no serían apuñalados por la espalda como cuando han trabajado junto a los leninistas. La Guerra Civil española, Ucrania, Kronstad y tantos otros escenarios están repletos de sangre anarquista derramada por el fascismo rojo.

Me gustaría ceder la palabra a los anarco-colectivistas para conocer su visión del asunto dejándoles antes con un interesante texto de Gene Callahan sobre el tema y agradeciendo su participación. El artículo ha sido publicado en español por liberalismo.org y traducido del inglés por Albert Esplugas

ANARQUISTAS DE MERCADO Y ANARCO-SOCIALISTAS: ¿PODEMOS CONVIVIR?

Todos los anarquistas comparten el rechazo del inicio de la agresión como una forma legítima de interacción social. La diferencia entre los anarquistas de mercado y los anarco-socialistas a menudo reside en lo que cada grupo entiende por agresión. Intentaré demostrar que, desde un punto de vista anarco-capitalista, hay dos clases distintas de anarco-socialistas: los “buenos”, que están dispuestos a vivir en paz con las comunidades anarco-capitalistas, y los “malos”, que no lo están. Reconozco que los anarco-socialistas de este segundo tipo pensarán que he asignado mis calificaciones de “bueno” y “malo” justamente al revés. Pero claro, yo soy uno de esos anarquistas de mercado con los que no pueden convivir, por tanto, ¿qué esperaban?

Debido a la importancia de mi distinción en relación con la pregunta “¿qué constituye, exactamente, una agresión?” empezaré intentando demostrar que un modo de concebir cualquier interacción humana es su relativa ubicación entre dos tipos ideales opuestos: persuasión y agresión. En este texto emplearé siempre la palabra “persuasión”, inalterada por ningún adjetivo, para referirme a la persuasión honesta. (Una versión anterior de esta dicotomía fue presentada en LewRockwell.com. Desde que apareció ese artículo, Jan Lester me convenció de que allí donde originalmente empleé el término “coerción” debería haber usado el de “agresión”. Puede verse su libro, Escape from Leviathan, para un razonamiento a este respecto).

Cuando ejerzo la persuasión, procuro convencerte de que tu situación será mejor, desde tu punto de vista, si interactuamos que si no lo hacemos. Por ejemplo, supongamos que tú y yo vivimos solos en nuestras propias islas, pudiendo atisbar cada uno exclusivamente la del otro. Además, imaginemos que ninguno de nosotros puede alcanzar la isla de enfrente porque las aguas que nos separan de ella están infestadas de tiburones. Podemos, cada cual, dedicarnos a nuestros asuntos sin que la existencia de la otra persona nos importune en absoluto. Sin embargo, sucede que un día nos encontramos cuando cada uno está en el saliente de su respectiva isla más cercano a la del otro. Mientras hablamos, te menciono que hay muchos cocoteros en mi islote, pero que estoy harto de comer cocos. Tú respondes que en tu isla hay numerosos árboles de mango, y que estás cansado de comer mangos. Después de discutirlo, convenimos en que cada día, sobre la misma hora, nos encontraremos en este mismo lugar. Yo traeré unos cuantos cocos y tú traerás unos cuantos mangos. Los intercambiaremos lanzándonoslos por encima del agua. Es obvio que ambos preferimos interactuar que no hacerlo, puesto que es de lo más sencillo para cualquiera de los dos abstenernos de interactuar en absoluto. Yo estoy dispuesto a dejarte en paz si no estás interesado en lo que te ofrezco, y viceversa.

En contraste, en los casos de agresión, yo te fuerzo a interactuar sin tu consentimiento. A menudo intentaré convencerte de que tengo el poder y la voluntad necesaria para hacer tu vida peor si rechazas interactuar conmigo en los términos que propongo. De nuevo, imaginemos que tú y yo nos encontramos en los respectivos salientes de nuestras islas. Pero ahora, cuando descubro que tienes mangos en tu isla, te exijo que me lances cinco por día. Si no lo haces, te advierto, te mataré la próxima vez que te vea atravesándote con una lanza, que te arrojaré desde mi isla. Ciertamente hay un elemento de persuasión en mi amenaza: debo convencerte de que realmente intentaré matarte, y de que tengo la habilidad suficiente para hacerlo. No obstante la diferencia de cómo interactuamos en nuestros dos ejemplos es inmensa. En el caso del intercambio mango-coco, yo estoy perfectamente dispuesto a dejarte en paz y permitir que te ocupes de tus asuntos como si jamás hubieras dado conmigo si mi argumento en favor del intercambio no consigue persuadirte. En el caso del mango o muere, yo estoy exigiendo que interactuemos, y si tú no lo haces en los términos que establezco, intentaré que tu situación sea significativamente peor de lo que sería si jamás nos hubiéramos encontrado. Mis esfuerzos persuasivos aquí no pretenden convencerte de que estarás mejor de lo que estás ahora si me das los mangos, sino más bien pretenden convencerte de que si no me das los mango, soy capaz de hacer que estés mucho peor de lo que estás ahora.

Puedo agredirte de tres maneras distintas: mediante el robo, mediante el fraude o mediante el uso o la amenaza de la fuerza contra ti. Puedo agredirte mediante el robo, por ejemplo, deslizándome en tu casa mientras estás durmiendo y quitándote tu comida. En lugar de persuadirte para que interactúes conmigo, intento ocultar el hecho de que interactuamos.

Te agredo fraudulentamente si de un modo deliberado miento cuando te estoy persuadiendo para que interactúes conmigo. Por ejemplo, en el escenario de la isla que hemos examinado, puedo proponerte que intercambiemos cocos y mangos. Sin embargo, en vez de lanzarte cocos enteros, recompongo la cáscara de los que ya me he comido su pulpa y bebido su jugo y te los lanzo. Si bien yo te he persuadido para intercambiar cocos por mangos, lo que realmente estamos intercambiando son cáscaras de cocos por mangos.

Finalmente, puedo agredirte empleando la violencia o la amenaza de violencia. Ya hemos visto un ejemplo de esta forma de agresión más arriba, donde yo amenazaba con matarte si tú no me proporcionabas mangos.

Yo creo que el enfoque adoptado aquí en relación con la persuasión y la agresión puede resultar útil para dirimir disputas acerca de qué tipos de acciones son inherentemente agresivas. Por ejemplo, los anarquistas socialistas a menudo sostienen que la propiedad de los bienes de capital y que el pago de un salario por el trabajo constituyen agresión.

Pero consideremos de nuevo las circunstancias de dos náufragos, tú y yo, en islas distintas. Imaginemos ahora que cada uno de nosotros ha elaborado una balsa y que coincidimos en el océano en algún punto entre los dos islotes. Allí descubro que durante tu estancia en la isla has construido un sistema de desalinización sirviéndote de tu propio trabajo y de materiales que has encontrado. En lugar de recolectar agua de lluvia y luego beberla, sin importar cuán rancia estuviera, tú puedes filtrar el agua del mar y tomarla fresca cuando te apetezca. Después de saber esto, yo te exijo que me facilites un galón de agua diario. Tú rehúsas, sugiriendo que si estoy dispuesto a ofrecerte un par de cocos entonces te complacerá cambiarme un galón de agua fresca por ellos.

En respuesta, yo te acuso de agredirme, por utilizar el “poder” que tienes como dueño de un bien de capital (tu sistema de desalinización) para “explotar” el trabajo que he destinado a la recolecta de cocos. Si la visión que he adoptado sobre la persuasión y la agresión es correcta, entonces dicha acusación es un absurdo. Tú estás dispuesto a marcharte y dejar que siga con mi vida como si nunca nos hubiéramos encontrado. Después de todo, si no hubiera sido por tu existencia no habría ningún sistema de desalinización en la isla. Tú no exiges que use la instalación que has construido, ni intentas obligarme a trabajar para que te provea de cocos. Tu única petición es que si queremos interactuar debemos hacerlo en unos términos en los que ambos estemos de acuerdo. Además, si yo acepto tu propuesta de intercambiar cocos por agua entonces es evidente que yo pienso que estaré mejor habiendo comerciado contigo que si no lo hubiera hecho. Al fin y al cabo, me dejas abierta la posibilidad de ignorar tu existencia. Si, no obstante, comercio contigo es que debo creer que mi situación mejorará como resultado.

Cuando la anterior línea de razonamiento fue expuesta en un foro anarco-socialista, un comentarista dijo que estaba ignorando las complejidades de las sociedades reales en mi artificial análisis crusoeniano. Sin embargo, si queremos llegar a la esencia de las relaciones sociales, no tenemos otra opción que reducirlas a su forma más simple, puesto que sólo entonces pueden apreciarse claramente sus rasgos fundamentales. En cada escenario real encontraremos una miríada de contingencias históricas. Sin derivar primero varios principios con respecto a la interacción social aislando mentalmente ejemplos “puros” de tipos ideales, nos hallaremos perdidos en el vasto océano de la historia sin brújula ni timón. Si queremos llegar a tierra algún día debemos tener en cuenta al consejo de Carl Menger:

“En lo que sigue he intentado reducir los fenómenos complejos de la actividad económica humana a los elementos más simples que puedan aún ser objeto de correcta observación… [y] investigar el modo en que los fenómenos más complejos se desarrollan a partir de sus elementos de acuerdo con principios definidos” (Principles of Economics).
De hecho, si algunos anarco-socialistas niegan la validez de este análisis fundamental, ¿sobre qué base pueden argüir que la acumulación de capital y el trabajo asalariado son siempre ejemplos de agresión? ¿No estarían obligados a examinar cada caso histórico individualmente?

Por supuesto podemos pensar en casos en los que la propiedad de bienes de capital y el uso de trabajo asalariado están decididamente relacionados con alguna agresión. Por ejemplo, podemos descubrir que las tradicionales áreas de caza de ciertas tribus indias fueron tomadas por la fuerza por algún industrialista, que entonces empieza a extraer de allí minerales. Los indios, privados de su habitual sustento y de su principal activo, pueden verse con pocas alternativas más allá de la de trabajar en esta mina. Claramente los indios han sido agraviados y el industrialista es un agresor (asumiendo que no es un inocente comprador del agresor original). Sin duda es cierto que muchos derechos de propiedad actuales están enturbiados por actos pretéritos de agresión. En la medida en que la culpabilidad del propietario actual fuera probada debidamente, la mayoría de anarquistas de mercado suscribirían la rectificación de estas situaciones.

Con todo, el ejemplo del sistema de desalinización demuestra que no hay nada de inherentemente agresivo en la propiedad de bienes de capital y el uso de trabajo asalariado. Si alguien quiere argüir que algún caso particular de algún capitalista empleando algunos trabajadores constituye un acto de agresión, entonces corresponde a esta persona probar qué actos de agresión concretamente han tenido lugar. No basta con exclamar “el trabajo asalariado es esclavitud”, y concluir entonces el alegato.

El anarco-socialismo bueno
Tomaré las opiniones de Keith Preston como representativas del “buen” anarco-socialismo. Recientemente, Preston sintetizó su visión de un mundo anarquista:

“Como muchos lectores sin duda saben, soy anarco-socialista. He hablado en otro lugar acerca de esta posición, luego no voy a expresarme aquí al respecto, excepto para decir que en general soy partidario de un orden económico compuesto de pequeñas empresas y trabajadores autónomos, cooperativas e industrias propiedad de los trabajadores y gestionadas por ellos, bancos de tipo proudhoniano y otras instituciones similares operando en el contexto de un libre mercado laissez-faire, sin Estado”.
El anarco-socialismo de Preston se basa en persuadir a otros de que es preferible vivir en el tipo de organismos sociales que enumera arriba que en las estructuras “capitalistas” más tradicionales. Preston está perfectamente dispuesto a dejar que aquellos a quienes no haya persuadido con su argumento funden compañías tradicionales y jerárquicas, que trabajen por salarios, alquilen pisos, y todo lo demás.

Es interesante destacar que la visión de Preston del anarco-socialismo trampea el problema del cálculo económico misiano, pues sus pequeños negocios, cooperativas, industrias propiedad de los trabajadores y el resto de entidades tratan unos con otros en el marco de un sistema de mercado en el que pueden formarse auténticos precios mercantiles. Por tanto, la gente aún podrá servirse del cálculo económico. Las organizaciones locales, socialistas de Preston ocupan el lugar de la firma en la teoría económica estándar, aunque éstas son firmas con inusuales (y para Preston preferibles) estructuras internas.

Otros socialistas anarquistas han intentado responder a la crítica de Mises del socialismo también a través de instituciones locales, reconociendo que en un grupo donde cada miembro puede comprender enteramente las actividades de la mayoría de los demás miembros, el cálculo económico no es necesario. Por esta razón, por ejemplo, una charcutería que emplea a cinco personas no necesita llevar a cabo ninguna contabilidad de costes por trabajador como si fueran divisiones separadas de la General Motors.

Lo que muchos anarco-socialistas no entienden es que si no permiten la formación de precios de mercado como resultado de la interacción entre estos pequeños grupos, el resultado será la extinción de la división global del trabajo, y, de hecho, de cualquier división del trabajo más extensa que la existe dentro de estos grupos mismos. “¡Genial!” pueden celebrar, “¿Quién necesita el comercio? Auto-suficiencia local es todo cuanto hace falta”. Sin embargo, sin la división global del trabajo, la Tierra podría sostener sólo una pequeña fracción de la población actual. Si el programa anarco-socialista implica que miles de millones de personas mueran para que las que sobrevivan puedan tener lo que ellas consideran una vida más grata, entonces que sean explícitos. (Para ser justo, algunos ecologistas radicales han sido explícitos al respecto: quieren que la población humana en la Tierra se reduzca hasta el nivel que tenía cuando los hombres eran cazadores y recolectores. No han reunido mucho apoyo popular para este programa.)

Finalmente quisiera mencionar que la visión de Preston de la anarquía incluye procedimientos democráticos en la única escala en la cual (siguiendo a Aristóteles) considero que resultan beneficiosos: el de la polis, o una agrupación de individuos que se conocen los unos a los otros e interactúan entre ellos en sus vidas cotidianas.

El anarco-socialismo malo

Los anarco-socialistas “malos” son aquellos que prohibirían “las actos capitalistas entre adultos que consienten”, parafraseando a Robert Nozick.

Imaginemos que, en un mundo anarco-socialista, un grupo de gente decide desplazarse a alguna región deshabitada – la Antártida, por ejemplo – y establecer allí una comunidad anarco-capitalista. (Dejaremos a un lado la cuestión del status protegido de la Antártida por parte de la ONU, e imaginaremos sólo que está vacía y no es propiedad de nadie, tal y como es en esencia). No coaccionarán a nadie que no quiera unirse a ellos voluntariamente, y aseguran que no impondrán ningún tipo de interacción a ninguna comunidad anarco-socialista que no quiera tratar con ellos. Es difícil imaginar una teoría coherente de la agresión que considere éste éxodo como un acto de agresión contra alguien.

¿Cómo responderán los anarco-socialistas? Si no permitieran dicha actividad, entonces es obvio para mí que no reniegan, de hecho, de la idea del Estado: simplemente desean un Estado que aplique normas distintas de las que hoy aplican los Estados existentes. Si permiten que el grupo funde una sociedad anarquista basada en los derechos de propiedad, entonces su visión del anarquismo, aunque quizás diferente en lo que respecta a cómo les gustaría que se estructurara su comunidad, no es en absoluto incompatible con la visión de los anarquistas de mercado, quienes virtualmente todos están dispuestos a permitir que existan comunidades socialistas dentro de “su” anarquía.

Algunos anarco-socialistas alegan que el comportamiento capitalista debe ser prohibido porque los capitalistas son inherentemente agresivos y en algún momento seguro que intentarán dominar y destruir las comunidades anarco-socialistas. Pero justificar el uso de la fuerza contra los colonos de la Antártica por este motivo es adoptar la perniciosa doctrina de la justicia del “ataque preventivo”. Como apuntó Walter Block, es coherente con dicha postura atacar de forma aleatoria a un conjunto de personas en la calle, puesto que es posible que estén planeando agredirte. Además, esta visión parece ignorar la tradicional y muy real oposición de los anarquistas de mercado a las prebendas corporativas, a los monopolios legales y a la agresión internacional.

¿Es posible describir un modelo de anarquía más amplio que comprenda la anarquía de los anarquistas de mercado y la de los anarco-socialistas? Yo creo que sí, e intentaré exponerlo que la siguiente y última sección de este artículo.

La anarquía como un mundo de ley policéntrica voluntariamente adoptada

Para evitar la hobbesiana “guerra de todos contra todos”, los humanos forman asociaciones civiles, grupos de personas unidas por el reconocimiento a la autoridad de un determinado conjunto de leyes que rigen a todos los individuos de este grupo. Los anarquistas que piensan que la cultura humana puede existir sin el imperio de la ley están fantaseando sobre un mundo donde uno “pueda hacer lo que le venga en gana y darte una patada si intentas detenerle”.

Sugiero que un marco factible que compatibilice la máxima libertad con la supervivencia de la civilización humana consiste en el reconocimiento del derecho de cada persona adulta a formar libremente asociaciones civiles con cualquier persona que lo desee, y el derecho de abandonar esta asociación a voluntad, en suma, el derecho a secesionarse. (Al menos para mí, está claro que es problemático el derecho de secesión como una vía para eludir el castigo por un crimen ya cometido. En otras palabras, no puedo matar a alguien y entonces decir, “Ah, por cierto, me secesiono”. Presumiblemente “la secesión para esquivar procesos criminales” estaría prohibida en la mayoría de asociaciones civiles en los términos del acuerdo para entrar a formar parte de éstas).

Más concretamente, y en agudo contraste con el escenario actual, un mundo de ley policéntrica libremente adoptado permitirá a la gente abandonar las asociaciones civiles sin necesidad de abandonar una localización geográfica concreta. A no ser que hayan convenido explícitamente en formar parte de una asociación civil particular en el contrato de compra de una propiedad (como a menudo la gente hace, por ejemplo, al adquirir un apartamento o una casa en una comunidad planificada), todos deben tener derecho a escindirse junto con su propiedad de su actual asociación civil y su autoridad. Habiendo hecho esto, una persona puede intentar adherirse a otra asociación civil, puede intentar persuadir a otros para crear una nueva, o puede permanecer fuera de cualquier asociación civil.

Nuestro marco permite incluso que aquellos que desdeñan toda restricción legal estén “fuera”: pueden emanciparse completamente de la vida civil y convertirse en un “fuera de la ley”. Aunque esta persona viviría sin la protección de ninguna ley, mientras no violentara a ningún miembro de las asociaciones civiles existentes, no hay ninguna razón para suponer que sería perseguido o molestado, excepto quizás por otros “fuera de la ley”, con los cuales tendría que lidiar él solo. De hecho, la habilidad para “hacer su propia ley” en su trato con los que considera que le han agraviado es probablemente el motivo principal de este “fuera de la ley” por el que ha dejado atrás toda asociación civil.

Puesto que los miembros de distintas asociaciones civiles aún interactuarán entre ellos en el mundo aquí concebido, la cuestión que surge es cómo los conflictos entre ellos pueden resolverse. A mi entender, las asociaciones civiles negociarán acuerdos con otras asociaciones civiles para arbitrar estas disputas. La adopción del derecho universal a la secesión no hace que la guerra entre asociaciones civiles sea imposible, pero la hace sensiblemente menos probable, ya que cualquier asociación que promueva una guerra que sea ligeramente impopular de inmediato deberá hacer frente a una ola de secesiones.

Algunas personas pueden criticar que lo que describo aquí no es anarquía en absoluto, y que soy un “estatista no declarado”. Bueno, pues vale. Me interesa poco el que uno decida que “no soy realmente anarquista”, “no soy realmente libertario” o cualquier otra etiqueta. Para mí es más importante intentar estar “realmente en lo cierto”. Por tanto, si mi propuesta se le antoja a alguien “no anarquista en realidad”, que corra y se lo diga a Santa Claus. Si le parece que “no estoy realmente en lo cierto”, entonces me interesa.

Guardo más simpatía por esta segunda crítica, pero pienso que mi posición es defendible. Bajo mis propuestas cualquier persona que no sea un “fuera de la ley” es gobernado, en cierto sentido, puesto que está sujeto al código legal de una asociación civil. Sin embargo, se ha sometido voluntariamente a este código legal, y puede renunciar a éste cuando lo desee. Nadie es gobernado como lo es hoy, donde en esencia son cautivos del Estado, subordinados inexorablemente a su arbitrio. Como dice Jan Lester:

“Tanto etimológicamente como en teoría política, anarquía significa “no gobierno” en el sentido de un control proactivo por parte del estado en cualquiera de sus formas (y debe contrastarse con las distintas formas de gobierno estatal – oligarquía, aristocracia, democracia, etc.- tal y como se definían, por ejemplo, en el Politics de Aristóteles). La anarquía no significa desgobierno, ausencia de ley ni ausencia de orden: esto es caos, no anarquía. Los anarco-libertarios están completamente a favor del orden y la ley anárquica, en lugar de las versiones estatales de estos conceptos, cuya ineficiencia nos acerca al caos en mayor o menor medida. Los estatistas se confunden a sí mismos si emplean el término “anarquía” para definir el caos o la ausencia de normas, ley y orden, y entonces creen que éstas son razones para desechar lo que los anarquistas libertarios defienden” (en correspondencia privada)
Es cierto que la mayoría de gente en la actualidad tiene al menos alguna posibilidad de abandonar el estado en el que vive. Pero debe dejar atrás a sus amigos, a sus familias, sus trabajos, su casa y quizás incluso su idioma. Se enfrenta además a las restricciones a la inmigración de otros estados. (Por supuesto las asociaciones civiles pueden fijar restricciones de acceso. Pero habiendo un número mucho mayor de estas asociaciones es probable que algunas acepten como miembro a todo aquél que deseen serlo). Y la posibilidad de elegir una forma de asociación civil en efecto distinta está siendo paulatinamente desterrada por el amanecer del nuevo sistema estatal mundial, donde los Estados Unidos y sus aliados occidentales están extendiendo por el mundo, mediante la fuerza militar, la presión económica, el cebo de la ayuda externa, los créditos y otros métodos, su modelo social-democrático de corporativismo estatal combinado con una dilatada gama de beneficios sociales y elevadas cargas fiscales.

En tanto el derecho universal a la secesión individual sea reconocido creo que es improbable que exista el Estado tal y como lo conocemos. Numerosas asociaciones civiles podrían tener rasgos de los estados actuales que varios anarquistas podemos condenar, como servicios sociales, regulaciones anti-droga, prisiones, leyes de servicio militar y demás. Pero si los miembros tienen siempre la oportunidad de abandonar la asociación, será mucho más difícil que surja un estado dedicado a la explotación sistemática de un segmento de su población para beneficio de otro segmento.

Obviamente mi propuesta no garantiza que no vaya emerger un estado. Pero no creo que sea razonable esperar garantías en la vida. La extendida convicción de que la trata de personas es inmoral no evita que algunos a veces capturen a otros individuos y los esclavicen. Pero uno debe admitir que esta práctica es algo menos frecuente hoy de lo que era en 1750. De igual modo, si un derecho de secesión individual es así reconocido, entonces parece probable que sea mucho más difícil organizar un Estado opresivo.

Paul Birch expresó sus dudas acerca de la idea que yo sugiero aquí en relación con la viabilidad de las asociaciones civiles geográficamente entremezcladas. En su opinión, “a no ser que las asociaciones civiles, de las cuales las personas son miembros voluntarios, sean territorialmente distintas y no demasiado pequeñas, la gente no podrá evitar estar sujeta a leyes que no han aceptado, porque las disputas comúnmente surgirán entre miembros de diferentes asociaciones, con diferentes leyes”.

Creo que derivar leyes para la interacción entre miembros de distintas asociaciones de la negociación entre estas asociaciones es una manera de contestar a dicha objeción. Como pequeña muestra de evidencia de que las asociaciones civiles no necesitan ser geográficamente contiguas, remito a un trabajo de ficción: la brillante novela de Neal Stephenson The Diamond Age. Si bien admito que un mundo ficcional apenas prueba la viabilidad de una idea política en comparación con un escenario político basado en tal idea, el hecho de que Stephenson pueda describir de forma verosímil y coherente un mundo de asociaciones civiles entremezcladas sugiere al menos que estos arreglos no son imposibles.

Una importante característica de mi argumento por la anarquía es que la posibilidad de que el mundo real se ajuste a esta visión depende casi exclusivamente de la extendida aceptación de que la pertenencia a una asociación civil debe ser voluntaria.

En primer lugar, mucha gente, si no la mayoría, ya se atiene hoy a esta idea, aunque de un modo superficial e incoherente. Podemos verla expresada en los llamamientos al “autogobierno” y a la “democracia”. En vez de intentar persuadir a la mayoría de gente para que adopte un sistema ético o político enteramente nuevo y distinto, sólo necesitamos que adviertan sus contradicciones internas: la mayoría de gente cree en el derecho al auto-gobierno, pero si no reconoce el derecho universal a la secesión de una asociación civil menoscaba aquel primer derecho. Identificar un conflicto en las creencias morales vigentes fue precisamente el método por el cual el movimiento abolicionista consiguió erradicar virtualmente la esclavitud humana.

Otra razón, estrechamente relacionada con la anterior, por la que creo que nuestro principio moral es importante es que la materialización de la anarquía tal y como aquí la hemos concebido no requiere una concordancia extendida acerca de cuáles deben ser las reglas específicas de una asociación civil. Por el contrario, el reconocimiento del derecho a la secesión individual acomoda pacíficamente el mayor número posible de opiniones divergentes con respecto a qué leyes particulares son justas, permitiendo que una multiplicidad de sistemas legales coexistan sin que haya un conflicto intrínseco entre ellos.

Además, el derecho a la secesión no somete a las personas a ninguna forma concreta de organización en lo tocante a la defensa y a la aplicación de la ley. Distintas asociaciones civiles podrían contratar agencias de protección privadas, como han propuesto Murray Rothbard o David Friedman, crear agencias de protección mutuas, como ha recomendado Paul Birch, establecer la clase de sistema de seguros propuesto por Bob Murphy, o servirse de alguna otra fórmula que hoy no podemos siquiera imaginar.

Creo que es obvio que los anarquistas de mercado y los anarco-socialistas que reconocen un derecho universal a formar, adherirse o abandonar asociaciones civiles pueden convivir. Algunos anarco-capitalistas y algunos anarco-socialistas pueden considerar extravagantes o injustas las leyes a las que los miembros del otro grupo eligen someterse. Sin embargo, en tanto la afiliación en una asociación civil sea voluntaria, y ningún grupo intente imponer su visión de la ley justa sobre otro, no hay razón alguna por la que no deban convivir en paz.

Desafortunadamente, en mi opinión, hay anarquistas de mercado y anarco-socialistas que parecen incapaces de aceptar que otros elijan vivir al amparo de unas leyes distintas de las que ellos consideran justas. Por ejemplo, hay muchos anarco-socialistas que no toleran que alguien pueda en algún lugar trabajar por un salario o estar acumulando capital.

Entre los anarco-capitalistas, percibo a veces una intolerancia similar con respecto a la reserva fraccionaria (RF). Comprendo la aversión que muchos anarquistas de mercado profesan por la RF y creo que tienen perfecto derecho a formar asociaciones civiles que no permitan su práctica. Sin embargo, un anarco-capitalista me dijo que la RF debe ser prohibida en todos sitios. Bien, si a lo que se refería es que esperaba convencer a todos de que ésta práctica es perjudicial y debe ser prohibida, entonces su visión es compatible con el mundo de ley policéntrica aquí descrito. Pero estaba claro para mí que quería decir más que eso: él pensaba que la RF debía ser forzosamente abolida allí donde existiera. Consideremos la implicación de este mandato.

Imaginemos dos asociaciones civiles, Rothbardville y Friedmantown, que están ubicadas la una junto a la otra. (Por supuesto en el sistema que he descrito los miembros de los dos grupos pueden estar geográficamente entremezclados, pero esto es irrelevante para nuestro ejemplo). La RF es prohibida en Rothbardville, pero practicada con entusiasmo en Friedmanton. En aras de la coherencia mi interlocutor debería apoyar la invasión de Friedmantown por parte de Rothbardville con el objeto de forzar a los friedmanitas el abandono de la RF. Sin embargo, mientras los friedmanitas no intenten pasar subrepticiamente billetes de la reserva fraccionaria a los rothbardianos, está claro que sería un acto de agresión de los rothbardianos atacarlos. Si un friedmanita cualquiera se quejara a un rothbardiano de que cree que sus derechos están siendo violados por no tener sus depósitos bancarios enteramente respaldados, la respuesta correcta de un rothbardiano es: “Estamos absolutamente de acuerdo. Por tanto, secesiónate de Friedmantown y conviértete en un ciudadano de Rothbardville.” No hay razón por la cual los dos grupos no puedan vivir en paz e incluso comerciar entre ellos, siempre y cuando los friedmanitas utilicen oro o billetes completamente respaldados por oro en sus transacciones con los rothbardianos. Los rothbardianos pueden juzgar extremadamente estúpida la indulgencia de los friedmanitas con respecto a la RF, del mismo modo que los anarco-socialistas pueden considerar estúpida la tolerancia de los rothbardianos y los friedmanitas hacia el trabajo asalariado. Pero la libertad conlleva el derecho a ser estúpido mientras uno no imponga su estupidez a los demás.

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30 comentarios

  1. vaya cacho de post 😀

  2. Hombre, la mayoría corresponde al texto de Callahan que por su interés no he querido resumir ni cortar.

  3. Buscate una reivindicacion asumible tanto por anarco-socialistas como por anarco-capitalistas y seran posibles actuaciones conjuntas (excepto porque apenas existen anarco-capitalistas). Pero si es una reivindicacion concreta, no abstracta. Ejemplo: la jornada de 8 horas, la despenalizacion de la okupacion o la descarga de contenidos con copyright, y la Renta Basica, serian reivindicaciones concretas; la “libertad economica” seria una abstraccion.

  4. Jornada de 8 horas, despenalizar okupaciones, renta básica… no son muy del gusto de los anarcocapitalistas. Habría más acuerdo y posibilidad de unirse todo tipo de anarcos (incluidos los ancaps) en cosas como: legalización de las drogas, desobediencia fiscal, secesión.

    Libertas: gracias por el enlace a mi blog. Yo te enlazaré en cuanto aprenda cómo se hace.
    wg

  5. Hay muchas causas comunes. Por ejemplo:

    1) Libre inmigración. ¡Las fronteras son un crimen!
    2) Despenalización de las drogas, de las injurias a la bandera y a la corona.
    3) Disolución del ejército.
    4) Devolución del patrimonio de la CNT (defenderemos vuestra propiedad privada, camaradas)
    5) Libertades en internet, licencias de radio,
    Y todo lo relacionado con recortar poder a los políticos, destruir la planificación centralizada frente a los acuerdos individuales

  6. Gracias por comentar.
    Está claro que esas causas que señaláis pueden hacernos recorrer una parte del camino juntos, pero me interesaría conocer alguna opinión desde el lado anarco-socialista (con todo lo poco riguroso que tienen las etiquetas).
    Si conocéis a alguno, animadle a comentar.
    Un saludo a todos

  7. Yo soy uno… en general me da igual tener al lado a alguien que se define de la forma que sea mientras la lucha concreta sea la misma y su interes no sea tomar el poder. Otra cosa es que en la practica al lado de un anarco-socialdemocrata como yo van a estar izquierdistas autonomos, anarco-sindicalistas o marxistas libertarios, a gente de corrientes extrañas como el anarco-capitalismo no se les nota ni en movilizaciones totalmente masivas como la lucha contra las guerras imperiales.

  8. Hola a todos.

    ¿Devolver el patrimonio de la CNT? Esa vieja banda terrorista conversa? ¡Ni de coña! A diferencia de los anarcosocialistas, los ancaps han sabido defender sus ideas sin recurrir a la violencia.

    Y es que recurrir a la violencia para defender una idea es caer en el intervencionismo más abyecto.

    Un saludo a todos.

    Fonseca

  9. Flipaillo, precisamente una de las características que definen al movimiento libertario es su oposición a la guerra, el imperialismo y la carrera armamentística.
    Mira los enlaces que ha puesto Bensoussan después de tu comentario o mis links con páginas como antiwar.com, libertarians4peace o el mismo Libertarian Party de Usa.
    Otra cosa es que debido a los recelos mutuos que sería conveniente ir limando, tengamos que ir de “incógnito” a muchos sitios.

    Fonseca, ¿por qué se devolvió el patrimonio a la UGT y no a la CNT? querían primar a los primeros para tener un sindicalismo dócil.
    Ese expolio es una injusticia histórica pendiente de reparación, y pistoleros tenía la UGT tantos como la CNT, las patronales o cualquier organización que operara en aquellos malditos años de plomo.
    Por cierto; en este post comentan dos “Bensoussan” pero son dos personas diferentes con mails diferentes. Menuda casualidad.

    Un saludo.

  10. Con capullos como el Fonseca este nunca se juntaran los anarco-socialistas, evidentemente. La propiedad privada se defiende con violencia, negarlo es absurdo. No se puede renunciar a la violencia totalmente. Si metes a un violador en la carcel es violencia extrema, pero no creo que haya mucha gente en contra. Se trata de que la violencia sea la menor posible. El anarquismo es menos violento que la mayor parte del resto de ideas politicas, incluyendo el anarco-capitalismo, pero la autodefensa es legitima, por supuesto. Es como cuando los partidarios de la guerra de Irak, es decir, de la muerte y la ruina de millones de personas, acusaban de violentos a los que asaltaban las sedes del PP o rompian escaparates. Pura hipocresia de los verdaderos violentos, incluso el tiranicidio esta justificado.

    Los anarco-capitalistas sois una anecdota fuera de EE.UU. y no creo que nunca vayais a tener importancia como movimiento social, pero me remito a mi comentario anterior, a la mayor parte de la gente no le importa coincidir con gente autodenominada de la forma que sea si el tema concreto es el mismo.

  11. La violencia defensiva es válida. Pero participar en movimientos es una forma de colectivismo. Un anarcocapitalista que se respete no debe andar en eso.

    >>1) Libre inmigración. ¡Las fronteras son un crimen!

    Un anarcocapitalista que se respete no irá por las calles gritando en favor de los inmigrantes ilegales. Hará algo mucho mejor: pondrá una empresa y contratará inmigrantes (legales o no legales).

    >>2) Despenalización de las drogas, de las injurias a la bandera y a la corona.

    De nuevo, un anarcocapitalista que se respete no perderá su tiempo gritando cosas en la calle. En lugar de eso, producirá o distribuirá drogas en el mercado negro. En cuanto a banderas y coronas… hum, no tiene tiempo para tonterías.

    >>3) Disolución del ejército.

    Un anarcocapitalista que se respete no se unirá a los pacifistas u objetores de conciencia. En lugar de eso, emigrará a otro país cuando lo quieran reclutar; llevándose, por supuesto, todas sus empresas y su capital. Y si ve que su país peligra, no tendrá reparo alguno en contratar una agencia de mercenarios que defiendan a su patria (no porque le importe la patria -otro fantasma colectivista-, sino porque su madre, padre y hermanos se quedaron allá cuando emigró).

    >>4) Devolución del patrimonio de la CNT (defenderemos vuestra propiedad privada, camaradas)

    Un anarcocapitalista que se respete no irá a gritar por la calle en favor de la CNT. En lugar de eso, irá a la CNT a ofrecerse como abogado y llevarse el 30% de lo que recupere.

    >>5) Libertades en internet, licencias de radio,
    Y todo lo relacionado con recortar poder a los políticos, destruir la planificación centralizada frente a los acuerdos individuales

    Un anarcocapitalista que se respeta no perderá su tiempo gritando y exigiendo libertades, licencias, menos poder a los políticos y demás. En lugar de eso, pondrá negocios.

    El negocio del anarcocapitalismo son los negocios.
    http://anarcofago.blogspot.com/2004/11/la-revolucin-ser-puros-negocios-john-t.html

  12. Flipaillo, sin insultos, please.
    Fonseca no es Anarco con lo que no es procedente, en este punto concreto, esa andanada contra él como argumento. No se como se definirïa ël, supongo que como un liberal-conservador o demócrata. Mejor que se defina él pues no soy nadie para poner etiquetas a los demás.
    Sobre el tema de la violencia y el tiranicidio, resulta que se nos acusa de bárbaros a los que defendemos la libertad de armas, siendo el resultado de la prohibición una masa de ciudadanos dócil e indefensa ante los abusos del poder y los criminales.
    Nazis y comunistas eran conscientes de la necesidad de que el estado asumiera el monopolio de la violencia.
    El padre Mariana ya teorizaba, hace 500 años sobre el tiranicidio, considerándolo legítimo cuando el gobernante legisla sin el consentimiento del pueblo, incluyendo aquí cosas como la pérdida de valor de la moneda por la adulteración de valor rebajando la cantidad de metal original. Inflación, vamos.

    Wg, interesante artículo, como los que sueles colgar o traducir.
    Lo único que me queda es apelar a la división del trabajo, unos crean opinión desde sus cátedras o tribunas periodísticas, otros pueden intentarlo desde la política y otros tienen que actuar como empresarios (o sea, descubridores de oportunidades) dentro o al margen del sistema legal.

  13. La disputa entre los anarco-capitalistas y los anarcosicialistas básicamente es un juego de palabras.

    Imaginemos que existen dos fábricas: una colectivizada y una no. La primera quizás opte por desmentir la libertad de la segunda y viseversa. La segunda, asimismo, puede asegurar que la propiedad privada en esos medios de producción no es tiraníamienras no ejerza la explotación en el sentido asalariado y jornalero. Empero, el primero, quizás alegará que el colectivismo autogestinado es una forma vital para la suipervivencia racional del ser humano.

    Pero si el segundo interviene dentro de las desiciones del primero, estaría, irreduciblemente, dañando la “propiedad” común en los medios de producción. En ambos casos son propiedades, y la una como la otra defienden su postura. Sin embargo, sabemos , por cuestión de razonamiento y lógica, qu ambas son propiedades, sólo con distinta postura.

    Por consiguiente, los medios de producción comunes, a mi padecer, son los más igualitarios y que puede sobrellevar una mejor vida en la clase trabajadora, jornalera. Pero mentras exista, por ejemplo, una empresa de propiedadprivada adjunta a la colectiva, podrá haber una gran disputa enre ambas. Lo que sucede a menudo es que si un hombre, dueño de una fábrica, contrate a jornaleros para trabajar y los jornaleros aceptan, traen una responsabilidad consigo.

    Todos sabemos que el contexto histórico nos demuestra la cara “real” de los medios de producción privados. ¿Por qué dar una propuesta de una índole colectivista? porque el contexto histórico nos ha demostrado que las empresas de propiedad privada lo único que hacen -y han hecho- es explotar a la clase trabajadora y expropiar su trabajo diario. Mientras se ha demostrado que la propiedad común en los medios de producción ha funcionado irreduciblemente.

    No estoy obligado a contestar si funcionaría o no un anarco-capitalismo porque no existe una adaptación materialista. Sin embargo la propuesta que emana de dicha doctrina parece que, contando la no-explotación y un manejo controlado, mantiene una postura de una libertad a toda costa.

    En lo personal soy anarco socialista porque creo en el socialismo y en los medios de producción colectivos. Es decir, donde los trabajadores tomen las riendas de lo que les afectará directamente y en donde ellos mismos definan qué es lo que trabajarán, y cuánto es lo que producirán. Sin embargo, no puedo prescindir la idea anarco-capitalista. Creo que esta visión tiene que ser analizada conforme el comportamiento actual de la sociedad y el análisis materialista.

    Sobre las sociedades civiles.
    Veo que es menester también aclarar este punto; punto que causó, como veo, controversia con los comentarios de arriva. Yo opinó que debe de haber una “coacción” moral; también se le puede llamar “conciencia moral”. Es decir, donde la gente de una determinada región utilice una moral en el lugar donde vive, más esa moral, eso “bueno” que toma cada cuán donde vive, nopuede llevarlo de una manera arbitraria y quizás autoritaria hacia demás personas.

    En cierta manera, se puede llamar a eso también leyes. Lo que sucede, por ejemplo, es que los anarco-capitalistas toman como leyes a las cosas que son propuestas como un programa (programa defino en este momento como un conjunto de acciones “pasables” y “no pasables”) que en cierto modo cualquier organización tiene.

    Por ejemplo, el sindicalismo español de la CNT o la FAI. Para entrar a la FAI no tenías que ser algo del gobierno o Estado, también no tenías que estar casado por la Iglesia, entre más. En cierto modo, este tipo de puntos dentro de un programa, a lamirada de los anarco-capitalistas son leyes; por el contrario, para los anarco-socialistas son “puntos” para los cuales, por ejemplo, entrar en una organización -de cualquier índole. Por eso dije al principio que básicamente es un juego depalabras.

    Aora bien, yo, como anarco socialista, creo en el intercambio libre “no indiscriminado”. El ejemplo que puso la autora sobre las islas es conmoverdor. El hecho de que una isla quiera hacer intercambios con la otra es un ambito de libre mercado. Ahora bien, pueden haber distintas cuestiones cuando ésta se hace de una manera arbitraria o autoritaria.

    Pero he aquí que cabe mencionar otra cuestión: ¿Qué pasa si el dueño del filtro del agua quiere abusar del mismo e intenta subordinar al de la otra isla?

    Pondré un ejemplo muy parecido: Imagínese que existen dos islas. Una tiene un filtro para potabilizar el agua y la otra no. Supóngase que la que tiene el filtro de agua abusa de su propiedad y lo utiliza para subordinar al otro. Y supóngase que el de la primera isla, sin otra opción, sea subordinado porque no tiene recursos para hacerlo. Aquí entra la incógnita de el abuso “autoritario” del filtro de agua. Y aquí entra también la experiencia histórica dela subordinación por medio de la propiedad privada (sobre todo en los mediosde producción).

    También muchas personas pienan que los anarco socialistas pretendemos que una cama, un sillón, por ejemlo, sea de propiedad común. Pueden haber variaciones en distintas formas de vivienda.

    Toda esta incógnita sólo puede ser resuelta mediante la práxis. Yo me guío principalmente por mi doctrina porque el contexto histórico ha demostrado que los medios de producción privados han sido en su medida arbitrarios, y porque, también, he visto que los medios colectivos de producción, donde el trabajador done su intelectualidad en las desiciones administrativas del rol laboral, sirven de una manera irreducible.

    Lo demás también se podría entrelazar con el rol social y municipal.

    Por el momento es todo. Me di tiempopara pensar lo que pienso.

    ¡saludos!

  14. Gracias por la detallada respuesta.
    Evidentemente, tenemos diferentes conceptos de libertad y propiedad y, lo que en esencia buscaba es saber si los anarco-socialistas estarían dispuestos a convivir pacíficamente con los anarco-capitalistas sin tratar de destruir sus diferentes formas de organizarse.
    Esa es la clave, a mi no me importa que grupos de comunistas cedan a la colectividad la propiedad de los medios de producción si no pretenden imponérselo a mi pequeña comuna libertaria, donde cometemos barbaridades tales como aceptar vivir de un sueldo o acumular capital.

    Habrá que plantearse todas estas cuestiones para el día después de que un holocausto nuclear provocado por la manera de entender la vieja política acabe con este maldito mundo y tengamos que empezar de nuevo. 😉
    Un saludo.

  15. Jejeje.

  16. librepensamiento: La propiedad común de los medios de producción también tiene su “cara real”: baja productividad, pleitos, envidias, pobreza, caos y -finalmente- dictadura de burócratas e iluminados. No funciona. Si eres anarquista y quieres que la anarquía DURE, tienes que aceptar o al menos tolerar la propiedad y la empresa privadas. Es decir, el capitalismo. A más capitalismo, más demanda de trabajadores, y con ello, mayor posibilidad de la clase trabajadora para negociar/enfrentar a los dueños del capital desde mejores posiciones.

  17. Respuesta a WG:

    Eventualmente, no sé si leíste bien mi comentario, adjunte junto con mi idea, la propuesta de la propiedad colectiva de los medios de producción.

    Es inverosímil enjuiciar las tentativas de comportamiento humano, debido a la circunstancia social. Vendría siendo ya algo psicológico el analizar el comportamiento.

    Ahora bien, yo no soy “inteloreante” con el anarco capitalismo. En ningún momento emití el jucio de que no servía el anarco capitalismo; lo que mencioné, eso sí, es que el capitalismo ACTUAL y los medios de producción privados -también en la actualidad- sólo han hecho las hegemonías laborales y causado la explotación del trabajador. Sólo basta analizar a fondo la historia de lo mismo, y llegaremos a esa conclución; el que lo niege se aísla de la realidad y conciencoa histórica.

    Ahora bien, es quizás inecuo el menconar que se crearían burocracias; tienes que comprender que no somos marxistas, ni Stalinistas. Nosotros no creemos en un proceso de gobierno minoritario en donde el “proletariado” (no es proletariado) maneje las riendas: en realidad es el Estado el que la maneja.

    Faltaría hacer una cuestión ¿Sabe usted qué es burocracia? De ser la respuesta Sí pues entonces está emitiendo un jucio contraproducente; si es lo contrario, pues para utilizar una palabra debe de haber un conocimiento de la misma.

    También es vago el mencionar que sin capitalismo no habrá demanda de venta ¿has leído acaso nuestras propuestas? De ser la respuesta negativa, pues te encomiendo a que leas nuestras propuestas, las comprendas y ahora sí, emitir un juicio. Porque aún así, dices dicha cosa porque conoces el sistema capitalista, y no el del comunismo libertario.

    Sobre la anarquía. Yo no quiero la anarquía; quiero el comunismo libertario. Quizás suene redundante, pero el vocablo anarquía se puede prestar para innumerables significados. Puede ser primitivismo, colectivismo, mutualismo, etcétera. Quiero un orden social establecido por el pueblo. Todas las derivaciones de la palabra anarquía pretende la abolición del Estado; yo también. Empero quiero mencionar que el comunismo libertario es una forma de anarquía. En dado caso, lo que quiero es el comunismo libertario, siendo más específicos. Aunque eso no quiere decir que “repudie” o no tolere las demás tendencias.

    Sin más por el momento, me retiro

    Saludos. Gracias por haber comentado y haber leído mi comentario anterior.

  18. librepensamiento: Ok, prometo leer con atención las propuestas del comunismo libertario. Comenzaré con la “Plataforma…” que aparece en tu blog:

    http://librepensamiento.wordpress.com/2007/02/13/plataforma-organizacional-de-los-comunistas-libertarios/

    (E invito a los otros ancaps de este foro a leerlo con atención, y reflexionar sin prejuicios hasta dónde Marx, Bakunin y Kropotkin tienen razón).

    Pero quiero que tú también, librepensamiento, leas con atención este fragmento de Ayn Rand, que es una crítica -muy certera, a mi juicio- del lema principal del anarcocomunismo “De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades”:

    http://www.liberalismo.org/articulo/115/62/

    Y también quiero que leas “Un credo anarquista” de Larry Gambone (anarcomutualista), y me digas lo que pienses. Me parece que ese “credo” es, o puede ser, el punto de partida para un acuerdo entre TODOS los anarcos, de TODOS los tipos:

    http://www.puertasdebabel.com/cosanostra/pirateadas/credo.htm

    Saludos. Viva la anarquía…
    y la propiedad privada, jeje

  19. Intervengo de nuevo en esta discución acalorante e intrépida entre polos anatgónicos: anarco capitalismo y comunismo libertario.

    WG, muy presiado tu texto, por cierto (el primer link) me parece una forma buena de poner las iniciativas de un consenso y democracia directa de una fábrica. Mas sin embargo, me es imprescindible decir una aclaración: ejemplos pueden haber miles, tanto a favor de un polo, como a favor del otro. Además esos ejemplos son poco o nada convincente; digo, pues, que allí está dotando ciertos sucesos, pero qué tal si explica de una manera distinta la situación. Sucedería que quizás saldría en favor.

    En ese texto pone de ejemplo que nadie hablaba en las juntas, ok. También que se juntaban muchísimos trabajadores en una junta. También que todos eran vagabundos, ok. Entre unnumerables cosas malas favorables a los medios de producción privados.

    Aquí la cuestión entra cuando no sabemos bien las estructuras: asamblearismo, núcleo de base, etcétera. Es decir, es obvio que en una fábrica no pueden juntarse muchísimas personas porque se haría un desbarajuste de ideas y ensaladas de las mismas; dicha situación fácilmente atraerá unas discusiones enormes.

    Por eso no sólo proponemos que se colectivicen los medios de producción y que los trabajadores formen parte de las desiciones; proponemos más cosas para un buen funcionamiento de la misma.

    Como te dije con anterioridad, está el asamblearismo, la base, el núcleo, etcétera. Cada una “comisión” tendría su función. No sé si hayas escuchado antes el término de comisión en los medios de producción colectivos. Si no lo has escuchado antes, compañero, pues he aquí la explicación:

    Las comisiones se forman por distintos individuos que tienen un carácter distinto a oras comisiones. Los individuos que formen parte de la comisión productiva se juntarán con los de otra comisión, abriendo el debate para que acepten sus propuestas y ellos las lleven a ejecución.

    Sobre “cada cual según sus capacidades; cada cuál según sus necesidades”. Se crea una cierta divergencia con este término. Y quizás es un símbolo representativo del marxismo. Sin embargo, al igual que toda cosa en este mundo, tiene su lado negativo y el positivo. Depende de cómo se esté llevando a cabo dicha acción, para poder determinar si funciona correctamente o no. Sin embargo, sigo con mi insistencia: a mi padecer son mejores los medios de producción colectivos porque hay una estructura organizativ dentro del rol administrativo (asambleas, comisiones,etcétera) y porque pueden utilizarse distintos emblemas. Así como los anarco capitalistas dicen “arriba la propiedad privada”, los comunuistas libertarios dicen “arriba los medios de producción colectivos”. Ambos bloques tienen sus propuestas postiva, y ambas negativas. El negar esto es abstraerse de la realidad.

    Ahora bien, insisto con lo de “a cada cual según sus capacidades;cada cual según sus necesidades”. Me comprometo yo, comunista libertario, a dar propuestas para el mejor rendimiento y vida de la clase trabajadora. El tema expuesto en el primer link demuestra que es idealista el llevar a cabo esa acción; y si es que se puede llevar a cabo. Me comprometo, pues, a idear otra estructura laboral que cambie esa frase. Yo tengo una postura personal acerca de esa infraestructura: Si no trabajas, no comes; si no comes, mueres. Por lo tanto, el que no rabaja, muere. El que no quiere sobrevivir, no trabaja. Creo que es en este preciso momento cuando sustituyo dicha frase. Ahora bien, el término de “cada cual sus capacidades” es incomprensible en sí. Carece de fundamento concreto. Eso también se puede interpretar como una forma de que cada cual trabaje loque quiera y que reciba lo que necesita. Eso resultaría injustopara aquel trabajador que sí trabaje bien y reciba lo necesario; sería arbitrario que el que no trabaje por gusto le recompensaran de la misma manera al que rabaja más, siendo éste último que ha obrado más.

    Me comprometo, recuerdo, el idear una frasemás certera que exponga como punto de partida una justicia labora. Creo en los medios de producción colectivos, que ya lo hice saber con anterioridad. Mas creo menester para la justicia, el estructurar algo mejor.

    Porque sí, nunca he concordado con dicha proposición. He estructurado mentalmente otra estructura, pero no otra frase que avale esa conclución.

    Acerca del creo anarquista de la página segunda que me pasaste.
    Concuerdo con todo de dicho credo. De hecho con anterioridad te había dado el aviso que respeto todas las tendencias del anarquismo; lo que digo es que a mi parecer losmedios de procucción colectivos es mejor que de propiedad privada. Mas no tengo derecho a obligar a nadie ni coreccionar a nadie para que obre según mi padecer.

    Solo tengo una postura distinta a la de la violencia:
    No creo que la violencia sea buena ni que se justifique. Tampoco creo que con el pacifismo absoluto se llegue la revolución: entonces allí estaríamos enjustándonos en el utopismo.

    Creo que el pueblo en el momento de hacer la revolución será reprimido, coercionado para que el Estado no se extinga; también sé con total exactitud que el Estado está bien organizado y tiene sus armas para defenderse: policía, leyes jurídicas, constitución, y a los militares.

    Como es de esperarse, el Estado al momento de ver un peligro en su sistema utilizará sin vacilaciones estas armas. Y es de esperarse también que el pueblo arto se defienda. Así como veo, el pueblo debe defenderse -ai así lo quiere también él- de sus opresores históricos.

    Entonces, y sólo entonces, es cuando la revolución tiende a defenderse para la anarquía (un término vago en sí); y claro, si es que quiere defenderse.

    Ante tal situación no justifico la violencia, pero es el pueblo el que querrá hacerla en un momento dado.

    Quiero agregar por último que tolero su tendencia y las otras más. Estoy dispuesto a convivir con ellas porque sé que si no lo hago caería en la coerción. Empero sigo creyendo que los medios de producción colectivos funcionarán mejor que los privados.

    Creo que contesté a lo comentado por WG con anterioridad.

    Gracias por darle importancia a miscomentarios: sólo así se llega a la conclución.

    Saludos

    !Arriva el comunismo libertario!

  20. Perdonen, por favor, los horrores ortográficos. Cuando me di cuenta de lo sucedido, me dijeron que ya se había publicado,.

    Saludos

  21. librepensamiento: Leí la “Plataforma…”, pero es demasiado vaga y general. Limitémonos a algo concreto. Supongamos que ya existe Anarcolandia, una región sin gobierno donde coexisten pacíficamente anarcocolectivistas (comunistas, socialistas, sindicalistas) y anarcoindividualistas (capitalistas, mutualistas). Pero se presenta un problema: el agua es muy escasa. Es una región árida, no hay ríos ni lagos, casi no llueve. Sólo hay agua disponible en el subsuelo y se extrae mediante pozos profundos. Te pregunto:

    1- ¿Quién o quiénes serán los propietarios del agua?

    2- ¿Se permitirá el uso del agua a todo aquél que la extraiga? ¿Se le cobrará algo? ¿A qué precio? ¿Quién o quiénes, o cómo, se fijará ese precio? ¿Y cómo saber que es un precio adecuado (o sea, un precio que no fomenta el despilfarro de agua, pero también un precio que permite emplear el agua para fines diversos –no sólo para beberla o para la agricultura, sino también para placeres: albercas, jardines, juegos, etc)?

    Te pregunto estas cosas porque me parecen básicas. Si ancaps y anarcocolectivistas juramos y perjuramos que nos vamos a tolerar mutuamente, será muy bueno que se aclare todo aquello que tiene que ver con RECURSOS ESCASOS. Donde no hay escasez no hay problemas y podemos estar en paz. Pero los pleitos comienzan con la escasez, ¿no crees? Si un comité colectivista le prohibe a un ancap llenar su alberquita (o albercota :-), va a haber lío grande. Pero, igual, si un ancap extrae mucha agua (digamos, para regar su campo de golf) y deja sin agua a la comuna de agricultores y no pueden regar sus cebollas, también habrá prlblema. Por eso… que quede todo claro.
    wg

  22. Te respondo WG:

    Es sabido que en lo que tú denominas anarcolandia tiene que haber un valance y una estructura organizativa, fuese cual fuese la tendencia.

    Si debido a una escacez de agua se tormenta un pleito, pues e menester una concreta estructura organizativa para ese recurdo limitado. Una coordinación entre ambas sería buena. Seguire tu ejemplo, pues.

    Supongamos que hay escasez de agua; es allí cuando debe de haber un control racional de la misma. Supongamos que sólo quedan 1000000 litros de agua(en una determinada parte), suficiente para regar un cembrarío; también suficiente para llenar una piscina en la alberca de un rico capitalista.

    Entonces ¿A qué le damos seguimiento: gastamos el agua para el sembrarío o lo utilizamos para reyenar una alberca? La respuesta racional hacia esta cuestión es obviamente que se utilizará para el cultivo. He aquí que es emenster: sin cultivo no hay producto; sin producto no hay consumo; y sin consumo no hay nada. Entonces es allí cuando entra una reverencia de los hechos. ¿La gente qué querrá: el agua para sembrar, o el agua para una piscina? La respuesta la dejo a tu juicio.

    Supongamos otra cosa; hay un determinado número de agua en cierta parte; también hay un cierto número de personas que necesitan consumir el agua. Aquí es de saber que se debe distribuír de una manera equitativa esa agua, y no dejarla a las manos de unos para llenar una pscina. Es el uso razonal; somos seres pensantes: he allí lo que nos distingue de los animales.

    Sobre la Plataforma organizacional de los comunistas libertarios.
    Bien indica el nombre Plataforma ORGANIZACIONAL…
    Creo en dicho documento no encontrarás algo que de respuestas a tus cuestiones sobre distintas cosas, puesto que es una propuesta para la organización anarquista, no más que eso.

    Por último quiero agregar que si vivimos en una situación como esa, debemos de emplear la razón para distribuír de una manera equitativa, porque también tenemos que tomar en cuenta de que el agua no es un recurso -o más bien, no devería- que sea de un determinado grupo de personas, puesto que es un producto natural. Si alguien quiere acaparar agua para sus actividades, y no para las necesidades comunes, cae necesariamente en algo inicuo y un absurdo.

    Creo que contesté todas tus preguntas. Sin más por el momento, me retiro.

    ¡Arriba el comunismo libertario!

  23. He llegado a la conclusión de que ancaps y anarcocolectivistas NO podemos convivir. Si logramos crear una comunidad anarquista, lo primero será construir un muro a la mitad… y cada bando en su ghetto. Juntos pero separados: es lo más sano y prudente ;=)

    No puedo aceptar tu principio de que “La mayoría manda”. Eso es democracia, pero no anarquía. Si una parte del agua es mía, no tengo porqué pedir permiso a la mayoría en lo que toca a mi porción de agua.

    Tampoco puedo aceptar esa idea de que “lo racional” es utilizar el agua en la agricultura antes que en llenar piscinas. No necesariamente es así. En un momento dado, puede ser mejor para la comunidad el llenar piscinas y dedicarse (digamos) al turismo, que dedicarse a la agricultura (los alimentos se comprarían con las ganancias del turismo).

    El problema con ustedes, los anarcocomunistas, es que están demasiado imbuidos de marxismo. Les creen casi todo a los marxistas y comparten con ellos el afán de planificar la vida de la gente. Ya sé que ustedes lo harán, supuestamente, sin burocracias ni policías. Pero no funciona. Cuando la gente es libre de verdad, hace lo que se le antoja, no lo que la comunidad o el comité tal y cual dicen que debe hacerse. ¿Sabes qué es el capitalismo? Alguien lo definió como “esa cosa que la gente hace cuando la dejan sola”. Lenin lo comprendió muy bien: él sabía que si dejaba en libertad a la gente, el capitalismo volvería. Y como él no quería eso, acabó con los soviets, envió comisarios, e impuso un régimen autoritario. Lo mismo harán los anarcocomunistas: una vez que vean cómo la gente está volviendo al capitalismo, reaparecerá el marxista que llevan dentro, impondrán un régimen autoritario, y se pondrán a planificar la vida de la gente.

    Por eso te digo: Juntos… pero separados.

    Viva la (verdadera) anarquía :=)

  24. Wg:

    Es inverosímil el tratar de rebelar el comportamiento de una tendencia u otra. El hecho de que los marxistas, socialistas autoritarios, hallan ejempificado la injusticia social y encaminado lapobreza y el monopolio en el poder (bolcheviques) no quiere decir que nosotros, comunistas libertarios, hagamos lo mismo en un momento dado.

    Es como siyo tratara de averiguar el comportamiento egoísta de los anarco capitalistas en un momento dado.

  25. Ya está bien con la acusación de egoísmo.
    Yo, por ejemplo, solo gano para llgar a fin de mes. Una cosa es egoísmo y otra bien distinta el pretender que los “buenos sentimientos o la solidaridad” sean monopolizados o encauzados por el detentador de la agresión institucionalizada.
    Un saludo

  26. librepensamiento: Ustedes, los anarcocomunistas, carecen de una buena teoría económica. Se figuran que podrán arreglarlo todo con puras buenas intenciones. Pero no… las leyes de la economía son inflexibles. Sin dinero y sin precios (como pretenden hacerlo), su sociedad se arruinará muy pronto. Y habrá pobreza y violencia. Y después vendrán los comisarios y policías “anarquistas” a ponerlo todo en orden. La necesidad los obligará a actuar exactamente como lo hicieron Lenin y Stalin.

    En la PRÁCTICA, ustedes y los marxistas son lo mismo. Con la diferencia de que los marxistas son menos ingenuos y más astutos.

  27. es absurdo discutir terminos tan vagos cuando un mundo se nos cae en cima. en estos momentos lo que menos importa es el pensar de las culturas.
    todos en este momento debemos pensar no en dar la pequeña ayuda aislada al mundo sino en agruparnos y acabarcon todo aquello que provoca flagelos a la humanidad teniendo en cuenta todo lo que separa al hombre de su hermano “mientras la gente se sigua viendo separada de los demas se prestan a si mismos para ser completamente esclavisados” si nos separamos por pequeñas diferentes interpretaciones de las ideologias no vamos a llegar a nada los focos de poder matan a el mundo y seguimos tratando de ayudar pequeñas causas la querra que se le viene al mundo encima va a acabar todo lo que hagamos independientemente por el hombre hay que evitar en este momento las cosas que flagelan nuestros paises por que por ejemplo si tu vives en irak y en madrid se esta cometiendo una atrocidad que puedes hacer????? ayudar a tu pais y ayudar a que la gente de madrid ayude alli no¡ si nos unimos todos los que de alguna u otra forma repudiamos el sistema en cada pais sean anarco capitalistas , anarco socialistas, liberalistas, comunistas y luego con el mundo en paz dondepuedas pensar actuary decir lo que quieras podremos debati rtodas esas inconformidades partidistase inutiles de que sirve pelear entre los que queremos tumbar estos malos gobiernos y estados LA REVOLUCION ES AHORA Y ES DE TODOS SIN IMPORTAR EN QUE PENSEMOS HAY PROBLEMAS QUE OVIAMENTE NOS AFECTAN A TODOS Y NO NOS SIRVE MAS LA REVOLUCION DE LAS PEQUEÑAS COSAS

  28. AH POR SIERTO POR SI HAY ALGUNA DUDA SOY UN NIÑO DE 13 AÑOS VIVO EN COLOMBIA Y SOY ANARCO SOCIALISTA

  29. LIBRE PENSAMIENTO Y WG IMAGINEN SI TAN SOLO DEJARAN DE LADO SUS DIFERENCIAS Y SIMPLEMENTE SE DEDICAN A TRATAR DE ARREGLAREL MUNDO PARA PODER CREAR ANARCOLANDIA ????????????????


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